Mientras el KARATE DO iba organizándose en la Argentina, daba comienzo la etapa del Yoísmo o el “Ego Contra Natura” de la incipiente dirigencia.
Muchos de los que hasta ayer habían transitado los shiai-sho en riguroso karate-gui con disímiles grados de éxito, se encontraron de pronto inmersos en un saco y una corbata y esto los llevó a pensar de tal modo, que en vez de asumir su compromiso para con el deporte que les dio la oportunidad de expresarse, supusieron que este único peldaño que habían escalado sería suficiente para diferenciar sus nombres de los demás, (ahora solo simples mortales), que seguían creyendo que el KARATE DO organizado serviría como instrumento de crecimiento para todos, sin distinción de rangos, vestimenta o funciones.
Claro, en aquellas épocas era muy fácil trocar el blanco uniforme de combate por un traje, y esto además los separaba del compromiso de tener que aceptar sus magros logros como deportistas, lo cual planteaba una perfecta ecuación al alcance de cualquiera: dirigir es más fácil que hacer, o al menos eso creyeron. Pero claro…, como en el baile de la silla, …no había lugar para todos los que se querían probar el atuendo de Jefe, menos aún si ingresaban con sus egos inflados.
Así empezaron los dimes y diretes, pero en distintas versiones de lo mismo. Cada grupúsculo que se sentía desplazado formaba una nueva entidad que rápidamente se olvidaba por que y para qué había comprometido su nacimiento y solo se dedicaba a posicionar el YO del funcionario ya devenido emperador.
Cada una de estas entidades se supuso única, oficial, legal, la más grande, la mejor… Un buen día, una de ellas ganó la carrera a la oficina del COA y a partir de eso se posicionó mejor que las otras, pero sólo desde lo comunicacional, es decir desde lo propagandístico. Su autismo siempre fue idéntico al de las otras.
A ninguno de estos karate-kas devenidos dirigentes, devenidos emperadores, les interesaba el KARATE DO y éste, comenzaba a dar indicios evidentes de desmoronamiento frente a otras ofertas de aprovechamiento del tiempo libre mejor estructuradas, más fáciles, menos rígidas.
Cuidado, no confundir el autismo manifiesto frente a las necesidades de los afiliados, creyentes o genuflexos alcahuetes, con la increíble cintura política que demostraron para seguir enquistados en el poder de dichas organizaciones violando todos los principios éticos o disfrazando hábilmente las faltas legales en cuestiones menores o sin importancia.
A ver, detengámonos un momento en dirimir la función de una organización deportiva a nivel nacional. Esta debería ocuparse de convocar a los mejores competidores de cada provincia y darles la posibilidad de lograr mejores performances a través del entrenamiento en Alto Rendimiento supervisados por un equipo de selectos profesionales. Este tipo de trabajo físico no puede realizarlo cualquiera, primero porque es costoso y segundo porque se aleja tanto del concepto salud como legalmente se pueda. Entonces ¿para qué hacerlo?
Bien, no es difícil de imaginar. El hombre siempre quiere alcanzar sus propios límites y quienes lo logran se transforman en una vidriera, el escaparate donde otros proyectarán sus sueños y seguirán intentando ser parte de ese algo. Todo deporte se retroalimenta de sus competidores de elite. Todo deporte acude a su vidriera. Y no está mal que así sea. Solo habría que ser muy cuidadoso y tener en cuenta la relación costo/beneficios.
Costos: el dojo pierde temporalmente un buen alumno, su tiempo de vida deportiva se acorta, su salud se pone en juego. Beneficios: la experiencia ganada vuelve al dojo, los triunfos revaloran la actividad, se puede lograr cierto renombre en la comunidad de la que se proviene, las instituciones oficiales son más permeables a colaborar con las entidades locales que promueven dichas actividades.
Dicho esto, queda claro el porqué de la importancia de los resultados en una organización deportiva. Sin resultados la vidriera se opaca.
Ahora bien: ninguna de las llamadas federaciones o uniones Argentinas funciona como organización CONFEDERADA y mucho menos a logrado resultados de relevancia. A no ser que entendamos el posicionamiento político/económico de su emperador, como "resultado".
Existe un orden lógico a seguir por las instituciones que desean organizarse. Primero las Entidades de Base y Asociaciones Civiles, es decir clubes, dojos, escuelas deportivas, etc., que se reúnen con un fin común y se afilian a una federación provincial. Segundo las federaciones provinciales se nuclean en una Confederación. Tercero la Confederación Nacional convoca a lo mejor del Karate deportivo del país con la promesa de formar un seleccionado que nos represente en el mundo.
Una Confederación Argentina debiera ser abierta, pluralista, DEMOCRÁTICA. Su objetivo primordial debiera ser la conformación de un seleccionado FEDERAL, surgido del análisis del comportamiento deportivo de los mejores de todas las provincias y debería estar dispuesta a bancar la capacitación, la estadía y los gastos de quienes acceden por mérito propio al pináculo de toda entidad deportiva: su SELECCIÓN.
Esta estructura conjuntamente con el logro de resultados sostenidos en el tiempo, transforma al deporte en cuestión en “vidriera” y fomenta su práctica en todo el país, pues todo el país estaría atento a los mejores representantes de la actividad proyectándose en ellos, llevando a sus hijos al dojo, o volviendo ellos mismos a ponerse un karate-gui.
Lamento decirles a esta altura que poco se sabe de la Confederación Argentina de Karate, y que las federaciones o uniones Argentinas por más oficiales que se hagan llamar, no están interesadas en lo más mínimo en trabajar para el Karate.
Este desinterés absoluto es evidente: ¿cuántos logros deportivos internacionales pueden esgrimir estas entidades? Y hablo de logros serios, sostenidos en el tiempo, no de triunfos aislados en torneos con dos paraguayos, un boliviano y tres panameños….
Estas entidades que nacieron como artífices del desarrollo del Deporte del KARATE, nunca hicieron nada por el desarrollo del KARATE.
Distinto es el caso si analizamos el desarrollo económico de sus dirigentes, los nuevos emperadores, verdaderos Yoístas con sus egos contra natura.
Es probable que estas instituciones hallan nacido bajo buenos preceptos. Pero queda claro que pronto estas normativas fueron olvidadas o trocadas por otras decididamente más espurias. Luego era la capacidad de disimular de sus dirigentes, aquello que las sostenía en el imaginario colectivo, conjuntamente con los aportes ($$$) de sus inocentes afiliados.
Por ejemplo imaginemos una entidad que se autoproclame oficial y dueños absolutos del karate vernáculo y a la que llamaremos KAF. En principio ¿oficial de qué? ¿Nadie se pregunta a que hacen referencia cuando hablan de oficialidad?. Las leyes del deporte de Argentina y sus reglamentaciones no hacen referencia a otorgar oficialidades. La Subsecretaría de Deporte de la Nación no tiene ninguna normativa por la que se pueda nombrar a una institución por sobre otra. Toda institución deportiva sin fines de lucro con persona jurídica, en tanto cumpla con sus respectivos estatutos y presenten balances anuales fehacientes, son “oficiales”.
¿Oficial frente al COA?... el COA es un organismo independiente que está por debajo de la Subsecretaría de Deportes de la Nación, es decir no puede dictarle al Estado que es oficial y que no… bueno no debería… las patéticas políticas implementadas por los gobiernos de facto y luego los democráticos, han dejado nichos favorables a estas agrupaciones de difícil presentación. Solo la fugaz gestión de un tal Galmarini dió ciertos atisbos de esperanzas… Pero el menemismo se encargó de pisotear aquellos prometedores brotes de racionalidad, inclusive los pocos que ellos mismos habían plantado por descuido.
Supongamos por un momento que asumimos que para el COA exista una entidad oficial… ésta que suponemos se llama KAF… ¿de que le sirve al KARATE vernáculo que el comité olímpico lo apañe…?
El Karate jamás fue deporte olímpico, no lo es y JAMÁS lo será. Sobretodo a la vista de las últimas decisiones del COI. Es más, la supuesta oficialidad de estas asociaciones deportivas sin fines de lucro (…no es una ironía eh?… aunque parezca…) solo sirvió para emparentar al Karate Deportivo a ese curioso sistema de combate coreano sin manos, para mancillar los colores de la bandera del país origen del KARATE DO con los de la bandera de Corea y para posicionar a las cámaras de televisión mejor que a los jueces que deben definir quien es el ganador.
A nadie se le escapa que el objetivo del COI fue siempre juntar a todos los deportes de combate en una gran bolsa con el único objetivo de reducir costos e incrementar beneficios: “…es mucho más barato si a estos loquitos que se dan patadas los amontonamos en un solo lugar, un solo día, con un solo equipo de filmación y un solo equipo de árbitros que manejen un mismo reglamento… sumemos a esto muchos millones de dólares en derechos de transmisión de una única transmisión….”.
Entonces, si el KARATE DO no fue, no es, ni será olímpico, al menos en los próximos 30 años, ¿por qué insistir con creer que la oficialidad que otorga el COA tiene alguna importancia?. ¿Por qué permitir que una entidad que está por debajo de la Subsecretaría de Deportes de la Nación, decida quien entrena en el CeNARD y quien no?.
Cabe recordar que en el CeNARD se entrena bajo supervización de los profesionales que el Estado paga, en las instalaciones que el Estado sostiene.
Huele feo ¿no?. Si huele muy feo. Ahora… ¿por qué hay gente que igual lo come?
La Subsecretaría de Deportes de la Nación no debería permitir que en el CeNARD entrene nadie vinculado al COA. El CeNARD es de todos los Argentinos y allí debieran confluir las Confederaciones deportivas Argentinas, con los representantes del deporte que se practica en las provincias, y me refiero del deporte amateur. El deporte profesional tiene suficientes recursos y si no los tiene, tiene contactos.
En este escenario ideal llegarían los mejores, aquellos que están en condiciones de ser “vidriera” para fomentar aún más el verdadero DEPORTE FEDERAL, ese que se practica en silencio en cada dojo, gimnasio, club y escuela de la patria.
¿Qué hacemos con el COA? …nada el COA puede elegir de allí a quien quiere para su olímpico negocio. Pero que pague.
Es evidente que todo esto es falta nuestra. Si, nosotros somos los culpables. Nosotros somos quienes nunca les exigimos a nuestros dirigentes normas claras. Nosotros caemos en la trampa una y otra vez. Nosotros nos predisponemos a creer en aquello que queremos creer.
Es hora de crecer, muchachos y dejar de creer.
Como vamos a tolerar las imposiciones de las impresentables entidades autistas del karate local, incapaces de presentar un balance sin dibujos, incapaces de presentar un esquema de logros deportivos sostenidos en el tiempo, incapaces de decir que hacen con la plata que recaudan y sólo hablo de la que cobran en concepto de afiliación anual, no quiero ni saber de las subvenciones del estado o pautas comerciales o supuestas graduaciones… ¿? ¿Qué seguridad legal creen ustedes que los ampara si la supuesta entidad que los afilia, -…esa que no les entrega un recibo legal cada vez que pagan su afiliación o por ese diplomita que certifica el rango o grado de cualquiera que lo pague-, decide deshacerse de ustedes?. Además, ¿Qué tiene que ver una federación deportiva con las graduaciones????...
Hagamos un mínimo ejercicio intelectual. Supongamos el caso de la misma entidad imaginaria del ejemplo anterior, una entidad con filiales en todo el país. Esta puede estar en el orden de 1000 afiliados a los que les cobra digamos… $300.- por año, eso da un total de $300.000.- anuales libres de impuestos… solo por dar papelitos con una “x” en el encabezado y muchas ilusiones de oficialidad inútil. Con ese dinero al año… ¿cuántos campeones mundiales deberíamos tener???. Proyectemos esto hacia atrás en el tiempo, digamos desde la década infame por poner un inicio… a estos días son 20 años… ¿quieren hacer la cuenta ustedes? Y hablamos solo de afiliaciones… falta sumar los subsidios al deporte que otorga el estado, los reconocimientos de graduaciones, los sponsor, etc., entonces podemos entender por qué esa pasión por sostener la hegemonía del poder.
Somos los únicos culpables. Si nos mienten una vez, podemos llamarlos mentirosos, si nos mienten por segunda vez, debemos llamarnos tontos.
Esto no es una crítica a la institucionalización del KARATE DO, a su libre organización, y a la búsqueda de apoyo económico del estado para el desarrollo de nuestra actividad. Es una crítica a nuestra idiota costumbre de creer lo que queremos creer, aquello que es más fácil creer, sin buscar segundas opiniones.
Todos sabemos que el horóscopo es una patética sarta de vaguedades inconsistentes con la lógica subyacente que plantea: un planeta que parece detenerse sobre tal o cual astro o constelación determinará tu conducta futura. Pero en pleno siglo XXI aún sigue habiendo horóscopos en todos los diarios todos los días. Con suerte esos mismos diarios reservan un día a la semana para sacar noticias vinculadas a la ciencia… ¿Acaso será que queremos que nos mientan?.
No perderé mi tiempo, ni les haré perder el suyo, criticando a esas entidades con fecha de vencimiento que andan por ahí ejerciendo su poder basado en la mentira disfrazada de oficialidad, unidad o sobredosis de sahumerio. Esto es una crítica a nosotros mismos que aún no hemos demostrado tener el coraje para exigirles a nuestros dirigentes respuestas.
En tanto permanezcamos impávidos frente a las promesas incumplidas por dirigentes que se pagan sus viáticos y los de su familia de las arcas federativas pero les hacen pagar a los deportistas de elite el derecho de piso, el KARATE DO seguirá estancado. En tanto alguien distinga al karate entre oficial y rengokai, japonés u okinawense olímpico o kelper… y lo aceptemos sin preguntarnos porqué, el futuro del KARATE DO como actividad deportiva, artística o Científica estará acotado. En tanto sigamos siendo rehenes de los fracasos matrimoniales de los dirigentes que se llenan la boca de “Yoísmos”, y aceptemos sus “egos contra natura” y sus consignas tendientes a segregar en vez de consensuar y trabajar en conjunto, nuestra querida actividad seguirá minimizándose y confundiéndose con las miles de nuevas ofertas de graciosos nombres y menos graciosa ideología.
Sólo cuando los “Yoístas” queden SOLOS, el KARATE DO volverá a transitar aquel camino de 80 practicantes por clase por día en todos los dojos. De allí surgirán los verdaderos campeones y los nuevos dirigentes con visión de estadista.
Pero no todas son pálidas. Por suerte existen algunos pequeños brotes de racionalidad y estos se están agrupando. No es menos cierto que los “Yo-Yo” se han dado cuenta e intentan desesperadamente de pisarlos, confundirlos, contagiar sus odios.
Eso ya no es posible o al menos lo veo difícil. Todo grupo social pasa por una etapa oscurantista dónde cualquiera grita ¡Brujaaa! y el resto sale con la cuerda para colgarla. Pero una vez que se prueba la miel de la racionalidad, el debate de ideas, la tolerancia, el derecho igualitario, la libertad de elegir, etc., se establece un punto sin retorno.
Estos nuevos dirigentes aprendieron de las virtudes de sus maestros y también de sus errores. Saben que solo se crece en base al planteo claro de objetivos y sobretodo… a las cuentas claras. Existen nuevos canales de participación deportiva. Para identificarlos entre las ofertas que los mismos hegemónicos inventan día a día para confundir, solo es requisito participar en alguno de sus eventos. Luego, verificar su espíritu democrático y amplio en su convocatoria, es tan simple como acercarte a hablar con sus miembros. Tan simple, que los yoístas ya prohíben que te les acerques. No sea cosa que te des cuenta que todo este tiempo te timaron.
Ya se marcó un punto sin retorno. Ya, estas organizaciones de impresentable gestión, tienen fecha de vencimiento. Faltan quizás sus últimos estertores. Un pseudo mundial aquí, otro más allá y un destino corto que baja y se pierde.
Ya hablaremos de estos pseudos mundiales, pero por lo pronto aquellos que siguen haciéndole el caldo gordo a estas organizaciones dictatoriales, me recuerdan a aquel famoso personaje de Olmedo “Corniccelli”, el cornudo consciente al que lo engañan todas las noches pero seguía dispuesto a hacer como que no veía nada.
No se sientan atrapados. Vivimos en un país libre y por suerte cada dos años elegimos representantes. ¿Cómo aceptar emperadores en nuestras organizaciones deportivas?
Miren a su alrededor. Las nuevas entidades nacidas en cada provincia, están trabajando cerca y necesitan de ustedes. Participen. Es la única manera de crecer. Se darán cuenta cuales son las correctas pues están dispuestas a servirlos y no a servirse de ustedes, están dispuestas a escucharlos y no a obligarlos a que escuchen. Pero por sobre todas las cosas, están dispuestas a decirle NO a los patéticos “yoístas”, a sus clones y a sus alcahuetes, en tanto no comprendan que ninguno de ellos es más que ningún otro y que su opinión vale tanto como la de cualquiera.
Quizás aún tengan miedo. Mucho de nosotros hemos sido engañados con promesas de participación federativa para luego asistir a ridículas demostraciones de prepotencia institucional o vanos intentos de denostar nuestros nombres por exigir cuentas claras y participación democrática. Pero nosotros hacemos KARATE DO no danza clásica, somos guerreros, caemos y volvemos a levantarnos y volvemos a caer y nos volvemos a levantar; ¿hasta cuándo? Siempre.
No obstante, si aún piensan que no es el momento, bien pueden comenzar por no hablar de karate oficial. El karate “oficial” es una gran mentira, nombrarlo así es colaborar a generar la idea de que realmente existe una “oficialidad”. Ellos se dicen olímpicos, yo simplemente lo llamo karate FMK. No participemos en ningún evento que distinga un karate por sobre otro, ni dónde nos obliguen a ser parte de algo dónde no tenemos ni vos ni voto, es decir donde seamos simples tributarios esclavos, bajo premisas obsoletas o falsas promesas. Ellos se dicen rengokai, yo los llamo “karate kelpers”. No auspiciemos “mundiales” armados para segregar, dónde puede participar cualquier extranjero, pero los competidores nacionales deben pasar por el “filtro” de tal o cual dirigente emperador al que solo le importa si pagaste tributo a su reinado, no si tus capacidades como atleta fueron determinadas por los distintos mecanismos de selección deportiva. Yo los llamo “Inmundiales”.
Del cuidado que pongamos en nuestro lenguaje y nuestras actitudes se irá marcando el verdadero camino hacia un KARATE DO organizado, democrático y participativo. Un KARATE DO donde se valore tu conocimiento y se respeten tus necesidades. Un KARATE DO que busque armar una vidriera activa, dinámica, real, sustentable y la proyecte para todos quienes necesitamos de ese exhibidor nacional como punto de partida de nuestro crecimiento personal.
El futuro ya llegó. Solo queda dar el primer paso hacia él. Darle la espalda al pasado, sin rencores, y enfrentar el nuevo horizonte que iremos construyendo nosotros mismos día a día.
Si estás dispuesto, te estamos esperando.
Lic. Pablo Eduardo Scurzi
5º Dan Karate Do Goju Ryu