lunes, 13 de septiembre de 2010

1000 K

No es un chocolate ni el peso de un auto compacto, aunque logró “engolosinar” a algunos y resulto ser más pesado de lo que supusimos. Fueron mil días más de gestión del matrimonio Kirchner. Mil días más de eso que llaman “peronismo”, aunque nadie sabe a ciencia cierta qué demonios es el “peronismo”, o si: una marca comercial usada para llevar de las narices al medio pelo argentino, a la sufrida clase trabajadora y a los eternos miembros de la “inteligentzia” nacional, gilada instruida que se compra por monedas en los bares del Once.

Ésta versión femenina del vizconde de los vientos, asumió con pomposas promesas de afianzar el modelo impuesto por su marido. Prometió treinta hospitales en el conurbano bonaerense, un supertren Rosario-Buenos Aires, Rutas, Escuelas, Seguridad… Una verdadera orgía de mentiras, pero fueron tan bien vendidas a través de los medios masivos que manejaban con el dinero que traían en maletas desde Venezuela o tomaban “prestado” del tesoro que, otra vez, muchos volvieron a comprar.

La señora se formó en la década del ´70, en las filas del peronismo idealista universitario. Luego emigra a Santa Cruz dónde ejerce su profesión y soporta con cierta hidalguía (como la mayoría de los argentinos) los desastres humanos y económicos, que los dueños de la época asestaban a la patria, primero los acólitos de un Perón cansado y ya sin dientes, luego los su impresentable viuda (la azafata del tren fantasma y su secta de fanáticos fascistas), para terminar con la imperdonable traición a la patria de los oligarcas y su patética dictadura militar digitada a mano desde algún cuartel de la CIA.

Este ida y vuelta entre jóvenes peronistas violentos impotentes de izquierda y sindicalistas peronistas violentos armados y fascistas, que revoloteaban derredor de las inconclusas y geriátricas consignas del líder más carismático de los últimos 100 años, personaje fuertemente resistido por la otra pata de nuestra sociedad, la burguesía Rural y los militares (más armados y más violentos), terminó como no podía ser de otra forma, campos de concentración, tortura, muerte, robos, desapariciones, destrucción de las fuentes de trabajo, paraíso fiscal, soldados en las calles, “tablita”, Miami, etc.

Curiosamente muchos de esos “peronistas” se adaptaron rápidamente al Proceso de Reorganización de los oligarcas y siguieron gozando de los privilegios que habían alcanzado con la triple A (…en algo nos parecemos, Luna de la soledad…).

Recuerdo, para los más jóvenes, que la AAA era algo así como el servicio de “limpieza” del “peronismo”, el equivalente en democracia de lo que poco tiempo después fueron los servicios parapoliciales de la dictadura. De hecho eran los mismos hijos de puta, más los que integra en su momento el gusano de Camps y compañía. Ambos grupos tenían en principio un enemigo en común: los “Montoneros” (mano izquierda de Perón), que no por haber sido brutalmente aniquilados, eran mejores que sus asesinos. Una cosa es ser víctima y otra ser héroe. El héroe no es héroe por haber sido víctima. Los Montoneros fueron la misma MIERDA que sus asesinos, pero con menos olor, digo armamento… ¿queda claro, no?.

¿Dónde estaba esta señora y su Visco-nde mientras tanta violencia pasaba frente a todas nuestras casas?

Sospecho que debajo de la cama; actitud prudente por otro lado, ya que si asomabas la cabeza alguien disparaba y jamás sabrías de dónde vino la bala. Ahora como abogada… que yo sepa, jamás presentó un “habeas corpus” por algún desaparecido santacruceño… (Quizás por esto como Presidente, para sentarse al lado de las Madres de Plaza de Mayo, primero debió garabatear holgadamente la chequera nacional).

Luego llegó la democracia con Alfonsín, un respiro entrecortado pero lleno de oxígeno al fin.

Esto le permitió al matrimonio ya radicado en Santa Cruz, invertir algo de dinero en esta insipiente democracia e ingresar a la rueda política de Rio Gallegos con la marca “peronismo” en el orillo.

El progresismo alfonsinista no nos dio más que lo que se puede esperar de cualquier “progresismo”: poco y lento.

Éste en un país exitista, recuerda a sus caudillos con cariño y les perdona toda señal de atropello, pero no se aguanta que el líder sea moderado, diplomático y mediador. Así es como comienza la era de la infamia; se pone en jaque al vapuleado primer presidente de la nueva era democrática y se le cede el lugar al ala derecha y reaccionaria del “peronismo” oculta en todo su esplendor tras las patillas de un Sirio Libanés de la Rioja. Compartiendo la mesa de esta mala copia de Facundo Quiroga, aparecerán muchos de los ministros, amigos, ideólogos e intelectuales responsables de la gestión “Isabelita” y otros tantos colaboradores de los dictadores, sus banqueros y testaferros. Este bastardo, deshace lo hecho por Alfonsín, perdona a los asesinos y retoma las mismas prácticas económicas de los “Chicago boys” del Proceso, sumando a esta empresa a los Alsogaray, Bunge Y Born, Viola, etc. No quiero decir con esto que los planes económicos de los radicales hayan sido brillantes… ¡Ojo al Piojo! La economía argentina pocas veces paso por manos distintas al conglomerado de banqueros formados en Harvard o sus pichones locales. Pero la profundización de ese modelo por quienes se decían defensores del pueblo trabajador, es una ofensa mayúscula.

Así, desde ese “peronismo” de ultraderecha, la señora K y su esposo, ya emperadores de Santa Cruz, adhieren al devastador proyecto del “Mono Tremendo” (el Sirio Libanés, el innombrable, el patilludo, como quieran llamarlo ustedes) y se refieren a él como “…el mejor presidente que ha tenido la Argentina.” ¡No se les habrá ido un poco la mano….!

Queda claro que esta señora y su gobernador marido son parte de este nuevo paradigma de destrucción nacional y acérrimos menemistas. Y por este caminito llega la señora “dirigenta” al Senado de la Nación.

Como Senador se la ve combativa, culta, inteligente e inclusive simpática con la prensa… así empieza su escalada… Pelearse con el inmundo y corrupto dueño de la pista de Anillaco pasa a ser un deporte nacional, y la señora y el señor K, no pierden esa oportunidad. Así captan la atención de los medios y nace una relación de amor entre ellos y Clarín que los lleva definitivamente a la Casa Rosada.

Todo este sintético relato servirá para apoyar la tesis de como este matrimonio estructura la mentira disfrazada de gobierno para todos, en una máscara hecha de nobles ideales pero para fines mundanos, egoístas, personales.

Observen como a lo largo de sus años como gestores de la administración pública, este matrimonio ha armado y siguen armando sus estrategias de poder:

Primero eligen una “máscara” populista y justa. Al frente, ponen como carne de cañón al medio pelo ignorante (Delía, por ejemplo), luego a la gilada instruida, la “inteligentzia” según Jaureche (Feyman, sin ir más lejos). Por último eligen un ícono cultural, lo compran y lo usan para justificar cualquier razonamiento opositor (las Madres y Abuelas…). Detrás de ellos siempre esconden al sindicalismo violento, corrupto y millonario y a los banqueros menemistas, los mismos de la dictadura militar o sus hijos devotos, devenidos hoy en fervorosos demócratas por conveniencia económica.

Claro que falta la quinta pata… la obediencia debida de los gobernadores… esto se logra con “la caja”. La lógica es sencilla: si no me rendís pleitesías no te paso recursos. Es el día de hoy que el Vizco-nde sigue humillando en público a su sirviente fiel, el “Manco de L`Espanto Bonaerense”. Y yo que creía que la esclavitud había sido abolida…

Ahora sí son lo suficientemente poderosos para olvidar a quienes colaboraron en su escalada y atacan sin piedad, máscara en mano, a cuanto ser o entidad pretenda rever el porcentaje de la repartija.

No olvidemos que la máscara que utilizan está conformada de razonamientos lógicos. El famoso lobo disfrazado de cordero. Nadie puede dudar de la necesidad de instrumentar mecanismos de control a los pools de siembra o al monocultivo. Nadie puede estar a favor de los monopolios, amigos o enemigos. Es verdaderamente ridículo que los dueños de los dos periódicos más importantes del país sean los dueños de la producción del papel de diario. Techint, la Iglesia católica… evidentemente no se pueden tolerar presiones de esta gentuza, pero tampoco se puede tolerar a los Moyano ni a la Barrick Gold. Todos creemos que los crímenes de los miembros del Proceso y sus secuaces deben ser castigados duramente; como así también deben ser castigados los crímenes de los Montoneros, ERP y otras bandas criminales armadas del ´70 (matar al hijo de puta de Aramburu sin juicio previo fue tan malo como haber matado a los hijos de Bonafini, y los asesinos, todos, merecen un juicio justo y un castigo acorde). Nadie pretende olvidar… pero poco se construye re-evocando constantemente el pasado y menos un pasado visto con un solo ojo… el de la conveniencia circunstancial de moda.

Esta forma de hacer política es peligrosa y confusa. Ellos están haciendo negocios para sí mismos y atacan a quienes pueden posicionarse como competidores. Evidentemente no les fue tan mal… su patrimonio creció exponencialmente desde que llegaron a la Casa Rosada…

En definitiva estos 1000 días de Kristina nos dejan un sabor amargo, mayor aún que el que nos dejó su antecesor y visco-nde marido. Será porque entendimos su juego, será porque siempre supimos que nada bueno puede nacer de un tallo podrido, será porque después de 21 años de “peronismo” como forma gobernante ya estoy algo arto que no entendamos la lógica suicida implícita en comprar una “marca comercial” como solución a los problemas que no resuelven ni resolverán quienes se esconden detrás de esas máscaras de progresismo falso. (Si 21 años, dije bien… o alguien puede creer que esos dos años del ridículo de Dela Rua no fueron más de lo mismo…).

No seamos funcionales a sus estrategias de poder. No justifiquemos lo injustificable. Cualquiera podría enumerar algunos buenos títulos de estos gobiernos, pero son solo eso: títulos. Se caen a pedazos cuando entendemos que usan el canal de todos como ariete para justificar su acción delictiva (o alguien cree que al sedarnos con “fobal pa`tuitos” lo hacen por amor a la tribuna…muchachos!!!!) . O que su verdadera intensión en devastar Clarín y La Nación es por ser monopolios. Estos diarios son tan monopólicos como Telefónica, como Telecom, como DirecTV, como cualquier distribuidora de gas o luz que pase por frente de su casa, como las empresas dueñas de las autopistas, etc., ¿sobre estos monopolios no dicen nada?. No, no en tanto y en cuanto estas empresas sigan siendo obsecuentes, o no se metan en sus negociados.

Observemos la máscara del discurso de los Derechos Humanos… Compraron a algunos de los mejores exponentes de la lucha pacífica contra el terrorismo de estado de los años`70. Y cuando digo compraron hablo de subsidios millonarios, para poder tenerlas en la tribuna aplaudiendo sus mentiras como miembros de la CLAP oficialista. Salvo honrosas excepciones como en el caso de Pérez Esquivel que no cayó en la trampa, el resto transpira meticulosa obsecuencia. Así el “patrimonio K” logró mancillar el paradigma de los derechos humanos de los 70 y los 80 y transformarlos en un instrumento de distracción del hecho de que por los Derechos Humanos del siglo XXI no hacen ni piensan hacer un carajo… (y sino pregúntense como es que durante su gobierno hay al menos dos desaparecidos Julio López y Luciano Arruga).

Vale a esta altura preguntar:

A la “Inteligentzia K”: si no condenan por lo menos, el enriquecimiento ilícito del matrimonio pingüino, ¿no creen que pierden todo el respeto que ganaron por sus años como intelectuales demócratas?.

A la clase trabajadora: ¿no están cansados de que usen en vano el nombre de un gran hombre con buenas ideas para la década de los años 50, al que ustedes honran en buena ley, pero ellos humillan en cada decisión política o económica que instrumentan?

Al hombre común que sigue equivocando su voto: …dos veces al “patilludo”, después al “imbécil”, al “símil Tristán” y luego a esta yegua…. Déjense de joder che!!!!! Nadie se puede equivocar tanto y no ser participe necesario… La próxima vez entren al cuarto oscuro pero con los ojos tapados, tomen al azar una boleta y métanla en la urna. La posibilidad de volver a equivocarse será mucho menor. Otra opción es que ese día se alejen unos 600 km de sus casas. El turismo siempre es una alternativa válida para los que creen que Tinelli es entretenimiento, para los que miran “6,7,8” o toman como verdadera cualquier publicidad oficial que ven en TV.

A los que votan por primera vez en el 2011: lean, piensen, debatan, no se dejen llevar de las narices por los que compran grandes espacios en televisión y medios masivos de comunicación. Piensen de esta manera… si el segundo de publicidad en la “caja idiota” cuesta u$a1000.- ¿cuántas familias sin techo podrían tener una vivienda digna en barrios dignos, con lo que gasta el partido de la minoría en publicidad… y el oficialista?… y juntos?… y si le agregamos las pautas publicitarias en medios gráficos y las aberrantes pintadas políticas?…. Créanme se podría sacar de la calle a todos los indigentes de Capital (cerca de 1400 personas), se podría erradicar la villa 31 a un barrio limpio y planificado, se podrían tirar abajo y reconstruir a nuevo las escuelas públicas en desastroso estado de CABA, se podrían empezar ya con los treinta hospitales prometidos y terminarlos en dos años, etc., etc., etc. Consideren votar a aquellos que hacen campaña con presupuestos modestos. Ese es el primer acto de gobierno que debemos observar: que hacen con su propia plata… No se olviden que después harán lo mismo con la nuestra.

A todos los hombres sensibles: no pierdan las esperanzas, llegará el día que los funcionarios del estado estarán obligados a mandar a sus hijos a la escuela pública. El día que no podrá votar nadie sin haber completado al menos la escuela primaria y con todos sus impuestos al día. Llegará el día en que las fuerzas de seguridad sean reconocidas y apreciadas como profesionales por su preparación, ética y vocación de servicio al mismo nivel que hoy se reconoce el trabajo de un médico, un abogado o un ingeniero. El día que los jueces sean elegidos por sus comunas y su número será proporcional al de habitantes en razón lógica a una justicia rápida y eficiente. Veremos el día en que robar tres veces gallinas no tenga la misma pena que matar a alguien. Que los presos comunes vivan en carpas de lona, coman lo justo y realicen trabajos forzados para las comunas que los alojan. Que los políticos que no cumplan con su plataforma y sus promesas electorales sean juzgados por traición a la patria al igual que aquellos que se corrompen frente a presiones u ofertas deshonrosas. Que los recursos naturales del País queden en el País y no desaparezcan en sangrías fraudulentas o se vendan al mejor postor extranjero sin pagar impuesto alguno. Que los trabajadores Argentinos sean libres de elegir su gremio pero que ningún gremio pueda forzar a los trabajadores a pertenecer a él. Un país dónde cortar una calle o una ruta sea delito, pero cobrar peaje en las autopistas también; ambos actos delictivos deben ser erradicados con la fuerza necesaria para que nunca más vuelvan a ocurrir; las calles son de todos. Llegará el día en que la política no sea sinónimo de trampa-transa, que no usarán máscaras, que no armaran mentiras mediáticas para quedarse con algo, que los asquerosos obsecuentes, monigotes y payasos del poder de turno dejarán de justificar la infamia, el robo, la corrupción, el maniqueo, la manipulación de jueces y el uso de las fuerzas de seguridad pública en beneficio personal. Dónde la función pública sea una carrera de años, los cargos sean concursados y quienes no trabajen no cobren.

Quizás algún día aprendamos y empecemos a castigar a los que no cumplen. A nosotros ya nos han castigado mucho y en igual medida tanto a quienes creyeron como a quienes no.

Por lo pronto los patéticos mamarrachos nacidos del vientre derecho de eso que llaman “peronismo” poco a poco van quedando vergonzosamente en evidencia. Solo un perfecto imbécil podría volver a depositar su confianza en una lista que acuñe nombres como: Jorge Yoma (máximo exponente del “sijefismo menemista” y hoy diputado K), Dante Gullo, Anibal Fernandez, Diana Conti, Pedro Recalde, Moyano, Gioja, Scioli, Duahalde, Reuteman, Rodriguez Saa… en fin, solo un perfecto imbécil o un cómplice.

Ya pasaron 1000 días, queda poco y serán olvidados detrás de tristes bancas en las que no se sentarán porque a esa hora juegan golf o por vergüenza personal (espero sea lo segundo).

La política no es mala. Algunos políticos sí. Lamentablemente la mayoría de los argentinos ha estado votando justo a esos. Pero cada paso que damos es un paso a la experiencia. Espero nos sirva de algo.

A 1000 días de esta gestión desastrosa y fraudulenta solo podemos alegrarnos porque apenas faltan 460 días para que termine.


para SHIN Actual

"El Árbol que hace Chst!!"

martes, 22 de junio de 2010

La HEGEMONÍA del Poder

Mientras el KARATE DO iba organizándose en la Argentina, daba comienzo la etapa del Yoísmo o el “Ego Contra Natura” de la incipiente dirigencia.

Muchos de los que hasta ayer habían transitado los shiai-sho en riguroso karate-gui con disímiles grados de éxito, se encontraron de pronto inmersos en un saco y una corbata y esto los llevó a pensar de tal modo, que en vez de asumir su compromiso para con el deporte que les dio la oportunidad de expresarse, supusieron que este único peldaño que habían escalado sería suficiente para diferenciar sus nombres de los demás, (ahora solo simples mortales), que seguían creyendo que el KARATE DO organizado serviría como instrumento de crecimiento para todos, sin distinción de rangos, vestimenta o funciones.

Claro, en aquellas épocas era muy fácil trocar el blanco uniforme de combate por un traje, y esto además los separaba del compromiso de tener que aceptar sus magros logros como deportistas, lo cual planteaba una perfecta ecuación al alcance de cualquiera: dirigir es más fácil que hacer, o al menos eso creyeron. Pero claro…, como en el baile de la silla, …no había lugar para todos los que se querían probar el atuendo de Jefe, menos aún si ingresaban con sus egos inflados.

Así empezaron los dimes y diretes, pero en distintas versiones de lo mismo. Cada grupúsculo que se sentía desplazado formaba una nueva entidad que rápidamente se olvidaba por que y para qué había comprometido su nacimiento y solo se dedicaba a posicionar el YO del funcionario ya devenido emperador.

Cada una de estas entidades se supuso única, oficial, legal, la más grande, la mejor… Un buen día, una de ellas ganó la carrera a la oficina del COA y a partir de eso se posicionó mejor que las otras, pero sólo desde lo comunicacional, es decir desde lo propagandístico. Su autismo siempre fue idéntico al de las otras.

A ninguno de estos karate-kas devenidos dirigentes, devenidos emperadores, les interesaba el KARATE DO y éste, comenzaba a dar indicios evidentes de desmoronamiento frente a otras ofertas de aprovechamiento del tiempo libre mejor estructuradas, más fáciles, menos rígidas.

Cuidado, no confundir el autismo manifiesto frente a las necesidades de los afiliados, creyentes o genuflexos alcahuetes, con la increíble cintura política que demostraron para seguir enquistados en el poder de dichas organizaciones violando todos los principios éticos o disfrazando hábilmente las faltas legales en cuestiones menores o sin importancia.

A ver, detengámonos un momento en dirimir la función de una organización deportiva a nivel nacional. Esta debería ocuparse de convocar a los mejores competidores de cada provincia y darles la posibilidad de lograr mejores performances a través del entrenamiento en Alto Rendimiento supervisados por un equipo de selectos profesionales. Este tipo de trabajo físico no puede realizarlo cualquiera, primero porque es costoso y segundo porque se aleja tanto del concepto salud como legalmente se pueda. Entonces ¿para qué hacerlo?

Bien, no es difícil de imaginar. El hombre siempre quiere alcanzar sus propios límites y quienes lo logran se transforman en una vidriera, el escaparate donde otros proyectarán sus sueños y seguirán intentando ser parte de ese algo. Todo deporte se retroalimenta de sus competidores de elite. Todo deporte acude a su vidriera. Y no está mal que así sea. Solo habría que ser muy cuidadoso y tener en cuenta la relación costo/beneficios.

Costos: el dojo pierde temporalmente un buen alumno, su tiempo de vida deportiva se acorta, su salud se pone en juego. Beneficios: la experiencia ganada vuelve al dojo, los triunfos revaloran la actividad, se puede lograr cierto renombre en la comunidad de la que se proviene, las instituciones oficiales son más permeables a colaborar con las entidades locales que promueven dichas actividades.

Dicho esto, queda claro el porqué de la importancia de los resultados en una organización deportiva. Sin resultados la vidriera se opaca.

Ahora bien: ninguna de las llamadas federaciones o uniones Argentinas funciona como organización CONFEDERADA y mucho menos a logrado resultados de relevancia. A no ser que entendamos el posicionamiento político/económico de su emperador, como "resultado".

Existe un orden lógico a seguir por las instituciones que desean organizarse. Primero las Entidades de Base y Asociaciones Civiles, es decir clubes, dojos, escuelas deportivas, etc., que se reúnen con un fin común y se afilian a una federación provincial. Segundo las federaciones provinciales se nuclean en una Confederación. Tercero la Confederación Nacional convoca a lo mejor del Karate deportivo del país con la promesa de formar un seleccionado que nos represente en el mundo.

Una Confederación Argentina debiera ser abierta, pluralista, DEMOCRÁTICA. Su objetivo primordial debiera ser la conformación de un seleccionado FEDERAL, surgido del análisis del comportamiento deportivo de los mejores de todas las provincias y debería estar dispuesta a bancar la capacitación, la estadía y los gastos de quienes acceden por mérito propio al pináculo de toda entidad deportiva: su SELECCIÓN.

Esta estructura conjuntamente con el logro de resultados sostenidos en el tiempo, transforma al deporte en cuestión en “vidriera” y fomenta su práctica en todo el país, pues todo el país estaría atento a los mejores representantes de la actividad proyectándose en ellos, llevando a sus hijos al dojo, o volviendo ellos mismos a ponerse un karate-gui.

Lamento decirles a esta altura que poco se sabe de la Confederación Argentina de Karate, y que las federaciones o uniones Argentinas por más oficiales que se hagan llamar, no están interesadas en lo más mínimo en trabajar para el Karate.

Este desinterés absoluto es evidente: ¿cuántos logros deportivos internacionales pueden esgrimir estas entidades? Y hablo de logros serios, sostenidos en el tiempo, no de triunfos aislados en torneos con dos paraguayos, un boliviano y tres panameños….

Estas entidades que nacieron como artífices del desarrollo del Deporte del KARATE, nunca hicieron nada por el desarrollo del KARATE.

Distinto es el caso si analizamos el desarrollo económico de sus dirigentes, los nuevos emperadores, verdaderos Yoístas con sus egos contra natura.

Es probable que estas instituciones hallan nacido bajo buenos preceptos. Pero queda claro que pronto estas normativas fueron olvidadas o trocadas por otras decididamente más espurias. Luego era la capacidad de disimular de sus dirigentes, aquello que las sostenía en el imaginario colectivo, conjuntamente con los aportes ($$$) de sus inocentes afiliados.

Por ejemplo imaginemos una entidad que se autoproclame oficial y dueños absolutos del karate vernáculo y a la que llamaremos KAF. En principio ¿oficial de qué? ¿Nadie se pregunta a que hacen referencia cuando hablan de oficialidad?. Las leyes del deporte de Argentina y sus reglamentaciones no hacen referencia a otorgar oficialidades. La Subsecretaría de Deporte de la Nación no tiene ninguna normativa por la que se pueda nombrar a una institución por sobre otra. Toda institución deportiva sin fines de lucro con persona jurídica, en tanto cumpla con sus respectivos estatutos y presenten balances anuales fehacientes, son “oficiales”.

¿Oficial frente al COA?... el COA es un organismo independiente que está por debajo de la Subsecretaría de Deportes de la Nación, es decir no puede dictarle al Estado que es oficial y que no… bueno no debería… las patéticas políticas implementadas por los gobiernos de facto y luego los democráticos, han dejado nichos favorables a estas agrupaciones de difícil presentación. Solo la fugaz gestión de un tal Galmarini dió ciertos atisbos de esperanzas… Pero el menemismo se encargó de pisotear aquellos prometedores brotes de racionalidad, inclusive los pocos que ellos mismos habían plantado por descuido.

Supongamos por un momento que asumimos que para el COA exista una entidad oficial… ésta que suponemos se llama KAF… ¿de que le sirve al KARATE vernáculo que el comité olímpico lo apañe…?

El Karate jamás fue deporte olímpico, no lo es y JAMÁS lo será. Sobretodo a la vista de las últimas decisiones del COI. Es más, la supuesta oficialidad de estas asociaciones deportivas sin fines de lucro (…no es una ironía eh?… aunque parezca…) solo sirvió para emparentar al Karate Deportivo a ese curioso sistema de combate coreano sin manos, para mancillar los colores de la bandera del país origen del KARATE DO con los de la bandera de Corea y para posicionar a las cámaras de televisión mejor que a los jueces que deben definir quien es el ganador.

A nadie se le escapa que el objetivo del COI fue siempre juntar a todos los deportes de combate en una gran bolsa con el único objetivo de reducir costos e incrementar beneficios: “…es mucho más barato si a estos loquitos que se dan patadas los amontonamos en un solo lugar, un solo día, con un solo equipo de filmación y un solo equipo de árbitros que manejen un mismo reglamento… sumemos a esto muchos millones de dólares en derechos de transmisión de una única transmisión…..

Entonces, si el KARATE DO no fue, no es, ni será olímpico, al menos en los próximos 30 años, ¿por qué insistir con creer que la oficialidad que otorga el COA tiene alguna importancia?. ¿Por qué permitir que una entidad que está por debajo de la Subsecretaría de Deportes de la Nación, decida quien entrena en el CeNARD y quien no?.

Cabe recordar que en el CeNARD se entrena bajo supervización de los profesionales que el Estado paga, en las instalaciones que el Estado sostiene.

Huele feo ¿no?. Si huele muy feo. Ahora… ¿por qué hay gente que igual lo come?

La Subsecretaría de Deportes de la Nación no debería permitir que en el CeNARD entrene nadie vinculado al COA. El CeNARD es de todos los Argentinos y allí debieran confluir las Confederaciones deportivas Argentinas, con los representantes del deporte que se practica en las provincias, y me refiero del deporte amateur. El deporte profesional tiene suficientes recursos y si no los tiene, tiene contactos.

En este escenario ideal llegarían los mejores, aquellos que están en condiciones de ser “vidriera” para fomentar aún más el verdadero DEPORTE FEDERAL, ese que se practica en silencio en cada dojo, gimnasio, club y escuela de la patria.

¿Qué hacemos con el COA? …nada el COA puede elegir de allí a quien quiere para su olímpico negocio. Pero que pague.

Es evidente que todo esto es falta nuestra. Si, nosotros somos los culpables. Nosotros somos quienes nunca les exigimos a nuestros dirigentes normas claras. Nosotros caemos en la trampa una y otra vez. Nosotros nos predisponemos a creer en aquello que queremos creer.

Es hora de crecer, muchachos y dejar de creer.

Como vamos a tolerar las imposiciones de las impresentables entidades autistas del karate local, incapaces de presentar un balance sin dibujos, incapaces de presentar un esquema de logros deportivos sostenidos en el tiempo, incapaces de decir que hacen con la plata que recaudan y sólo hablo de la que cobran en concepto de afiliación anual, no quiero ni saber de las subvenciones del estado o pautas comerciales o supuestas graduaciones… ¿? ¿Qué seguridad legal creen ustedes que los ampara si la supuesta entidad que los afilia, -…esa que no les entrega un recibo legal cada vez que pagan su afiliación o por ese diplomita que certifica el rango o grado de cualquiera que lo pague-, decide deshacerse de ustedes?. Además, ¿Qué tiene que ver una federación deportiva con las graduaciones????...

Hagamos un mínimo ejercicio intelectual. Supongamos el caso de la misma entidad imaginaria del ejemplo anterior, una entidad con filiales en todo el país. Esta puede estar en el orden de 1000 afiliados a los que les cobra digamos… $300.- por año, eso da un total de $300.000.- anuales libres de impuestos… solo por dar papelitos con una “x” en el encabezado y muchas ilusiones de oficialidad inútil. Con ese dinero al año… ¿cuántos campeones mundiales deberíamos tener???. Proyectemos esto hacia atrás en el tiempo, digamos desde la década infame por poner un inicio… a estos días son 20 años… ¿quieren hacer la cuenta ustedes? Y hablamos solo de afiliaciones… falta sumar los subsidios al deporte que otorga el estado, los reconocimientos de graduaciones, los sponsor, etc., entonces podemos entender por qué esa pasión por sostener la hegemonía del poder.

Somos los únicos culpables. Si nos mienten una vez, podemos llamarlos mentirosos, si nos mienten por segunda vez, debemos llamarnos tontos.

Esto no es una crítica a la institucionalización del KARATE DO, a su libre organización, y a la búsqueda de apoyo económico del estado para el desarrollo de nuestra actividad. Es una crítica a nuestra idiota costumbre de creer lo que queremos creer, aquello que es más fácil creer, sin buscar segundas opiniones.

Todos sabemos que el horóscopo es una patética sarta de vaguedades inconsistentes con la lógica subyacente que plantea: un planeta que parece detenerse sobre tal o cual astro o constelación determinará tu conducta futura. Pero en pleno siglo XXI aún sigue habiendo horóscopos en todos los diarios todos los días. Con suerte esos mismos diarios reservan un día a la semana para sacar noticias vinculadas a la ciencia… ¿Acaso será que queremos que nos mientan?.

No perderé mi tiempo, ni les haré perder el suyo, criticando a esas entidades con fecha de vencimiento que andan por ahí ejerciendo su poder basado en la mentira disfrazada de oficialidad, unidad o sobredosis de sahumerio. Esto es una crítica a nosotros mismos que aún no hemos demostrado tener el coraje para exigirles a nuestros dirigentes respuestas.

En tanto permanezcamos impávidos frente a las promesas incumplidas por dirigentes que se pagan sus viáticos y los de su familia de las arcas federativas pero les hacen pagar a los deportistas de elite el derecho de piso, el KARATE DO seguirá estancado. En tanto alguien distinga al karate entre oficial y rengokai, japonés u okinawense olímpico o kelper… y lo aceptemos sin preguntarnos porqué, el futuro del KARATE DO como actividad deportiva, artística o Científica estará acotado. En tanto sigamos siendo rehenes de los fracasos matrimoniales de los dirigentes que se llenan la boca de “Yoísmos”, y aceptemos sus “egos contra natura” y sus consignas tendientes a segregar en vez de consensuar y trabajar en conjunto, nuestra querida actividad seguirá minimizándose y confundiéndose con las miles de nuevas ofertas de graciosos nombres y menos graciosa ideología.

Sólo cuando los “Yoístas” queden SOLOS, el KARATE DO volverá a transitar aquel camino de 80 practicantes por clase por día en todos los dojos. De allí surgirán los verdaderos campeones y los nuevos dirigentes con visión de estadista.

Pero no todas son pálidas. Por suerte existen algunos pequeños brotes de racionalidad y estos se están agrupando. No es menos cierto que los “Yo-Yo” se han dado cuenta e intentan desesperadamente de pisarlos, confundirlos, contagiar sus odios.

Eso ya no es posible o al menos lo veo difícil. Todo grupo social pasa por una etapa oscurantista dónde cualquiera grita ¡Brujaaa! y el resto sale con la cuerda para colgarla. Pero una vez que se prueba la miel de la racionalidad, el debate de ideas, la tolerancia, el derecho igualitario, la libertad de elegir, etc., se establece un punto sin retorno.

Estos nuevos dirigentes aprendieron de las virtudes de sus maestros y también de sus errores. Saben que solo se crece en base al planteo claro de objetivos y sobretodo… a las cuentas claras. Existen nuevos canales de participación deportiva. Para identificarlos entre las ofertas que los mismos hegemónicos inventan día a día para confundir, solo es requisito participar en alguno de sus eventos. Luego, verificar su espíritu democrático y amplio en su convocatoria, es tan simple como acercarte a hablar con sus miembros. Tan simple, que los yoístas ya prohíben que te les acerques. No sea cosa que te des cuenta que todo este tiempo te timaron.

Ya se marcó un punto sin retorno. Ya, estas organizaciones de impresentable gestión, tienen fecha de vencimiento. Faltan quizás sus últimos estertores. Un pseudo mundial aquí, otro más allá y un destino corto que baja y se pierde.

Ya hablaremos de estos pseudos mundiales, pero por lo pronto aquellos que siguen haciéndole el caldo gordo a estas organizaciones dictatoriales, me recuerdan a aquel famoso personaje de Olmedo “Corniccelli”, el cornudo consciente al que lo engañan todas las noches pero seguía dispuesto a hacer como que no veía nada.

No se sientan atrapados. Vivimos en un país libre y por suerte cada dos años elegimos representantes. ¿Cómo aceptar emperadores en nuestras organizaciones deportivas?

Miren a su alrededor. Las nuevas entidades nacidas en cada provincia, están trabajando cerca y necesitan de ustedes. Participen. Es la única manera de crecer. Se darán cuenta cuales son las correctas pues están dispuestas a servirlos y no a servirse de ustedes, están dispuestas a escucharlos y no a obligarlos a que escuchen. Pero por sobre todas las cosas, están dispuestas a decirle NO a los patéticos “yoístas”, a sus clones y a sus alcahuetes, en tanto no comprendan que ninguno de ellos es más que ningún otro y que su opinión vale tanto como la de cualquiera.

Quizás aún tengan miedo. Mucho de nosotros hemos sido engañados con promesas de participación federativa para luego asistir a ridículas demostraciones de prepotencia institucional o vanos intentos de denostar nuestros nombres por exigir cuentas claras y participación democrática. Pero nosotros hacemos KARATE DO no danza clásica, somos guerreros, caemos y volvemos a levantarnos y volvemos a caer y nos volvemos a levantar; ¿hasta cuándo? Siempre.

No obstante, si aún piensan que no es el momento, bien pueden comenzar por no hablar de karate oficial. El karate “oficial” es una gran mentira, nombrarlo así es colaborar a generar la idea de que realmente existe una “oficialidad”. Ellos se dicen olímpicos, yo simplemente lo llamo karate FMK. No participemos en ningún evento que distinga un karate por sobre otro, ni dónde nos obliguen a ser parte de algo dónde no tenemos ni vos ni voto, es decir donde seamos simples tributarios esclavos, bajo premisas obsoletas o falsas promesas. Ellos se dicen rengokai, yo los llamo “karate kelpers”. No auspiciemos “mundiales” armados para segregar, dónde puede participar cualquier extranjero, pero los competidores nacionales deben pasar por el “filtro” de tal o cual dirigente emperador al que solo le importa si pagaste tributo a su reinado, no si tus capacidades como atleta fueron determinadas por los distintos mecanismos de selección deportiva. Yo los llamo “Inmundiales”.

Del cuidado que pongamos en nuestro lenguaje y nuestras actitudes se irá marcando el verdadero camino hacia un KARATE DO organizado, democrático y participativo. Un KARATE DO donde se valore tu conocimiento y se respeten tus necesidades. Un KARATE DO que busque armar una vidriera activa, dinámica, real, sustentable y la proyecte para todos quienes necesitamos de ese exhibidor nacional como punto de partida de nuestro crecimiento personal.

El futuro ya llegó. Solo queda dar el primer paso hacia él. Darle la espalda al pasado, sin rencores, y enfrentar el nuevo horizonte que iremos construyendo nosotros mismos día a día.

Si estás dispuesto, te estamos esperando.


Lic. Pablo Eduardo Scurzi

5º Dan Karate Do Goju Ryu

sábado, 8 de mayo de 2010

Nada más, nada menos.

Revolviendo viejas cosas que ya no uso pero que me resisto a tirar, encontré entre ellas el primer “kenko” que lucí en mi karate-gui.

Mientras lo sostenía en mi mano recordé muchos momentos, buenos y no tanto, en los cuales le tocó acompañarme.

Siguiendo un impulso repentino rebusqué un poco más y rápidamente apareció el que le siguiera, otro montón de recuerdos me inundaron, más próximos pero no más cálidos o vívidos o agradables o dolorosos que los anteriores.


Traje y extendí el karate-gui en una silla a mi lado, puse los dos “kenko” junto al que ahora lo adorna, y comenzaron a desfilar en mi mente todas las vivencias que experimenté desde la primera oportunidad en que puse mi pie en el Dojo.

Ya no era un joven, pero era más joven, tenía gran parte de mi vida hecha, pero aún no toda, y había decidido embarcarme en la hermosa aventura de la práctica del Karate Do Goju Ryu, acompañado por mi hijo y guiado por Scurzi sensei.

Mirando a la distancia veía pasar muchas de las cosas que ocurrieron desde entonces en el mundo, en nuestra patria, en nuestro Dojo (leer la historia en http://www.akkka.com.ar/akkka/akkka20history.html), y también como yo mismo cambiaba (creo que cada nuevo día que despertamos somos diferentes).

Para mi llegada al Dojo el sempai estrenaba un cinturón azul y el que le seguía en antigüedad lucía uno verde, pasaron muchos practicantes que nos acompañaron un tiempo y luego desaparecieron, pero poco a poco iba formándose el núcleo de los que permanecen hasta la actualidad.

Casi sin darme cuenta el color de mi cinturón fue variando al igual que pequeñas cosas, gestos, actitudes, técnicas que, de imposibles al principio, parecían luego naturales.

Apenas si en las clases de ayer, el dibujo de Geki Sai Dai Ichi era inaprensible y hoy nos esforzamos por recordar el de Seisan. Los chicos que ayer nos acompañaban, hoy nos sobrepasan con su altura y son ahora ellos los que nos rodean con su cariño y su respeto.

Si, nos hemos modificado, hemos ido mutando como los “kenko” con los que todos estos años nos identificamos y nos identificaron.

Pero como si mi vista se nublara con los recuerdos, de pronto, los

tres “kenko” parecían iguales. Que sus diferencias no eran tales. O algo más extraño aún e inexplicable, que eran iguales siendo diferentes.

Mirando más atentamente podía ver en los tres las mismas cosas, las alas de la Grulla y el Tigre, los círculos internos y externos representando los omnipresentes principios elementales, el Universo, la Tierra y el Hombre, el Cuerpo, la Mente y el Espíritu.

Algunos habían estado siempre y sólo ahora se hacían presentes y otros, que no veía, sólo se ocultaban o se disfrazaban, como otros. ¿Qué es el Sur sino donde hacemos nuestro "Camino”, qué es el Do sino la Cruz del Sur?.

La conclusión era inevitable, estos elementos habían estado y estarán siempre, porque representan las virtudes en busca de las cuales había iniciado aquel “Camino”.

Porque son los valores, que a lo largo de la historia y con esa maravillosa herramienta llamada Go Ju Ryu Karate Do, buscaban los sucesivos sensei descubrir, revelar y reforzar en sus seito.

Por eso en mi Sensei yo veo y escucho al Osensei que fundó el estilo de karate do que practico, al que lo difundió y al que creó la escuela en que me iniciara.

Por eso, cuando haciendo “seiza” y escuchamos el “mokuso”, aunque el Dojo sea distinto, aun cuando el “kenko” sea otro, el Sensei (aún si nos toca a nosotros serlo), es Higashionna Sensei, es Miyagi Sensei, es Benitez Sensei, es Rodriguez Sensei, es Scurzi Sensei y, esa tremenda responsabilidad de que en nosotros se encuentren todos ellos, debe ser la fuerza inclaudicable que nos lleve a superarnos constantemente.

Es el orgullo de ser los herederos y depositarios de esa herramienta preciosa que es el Go Ju Ryu Karate Do.

Es la obligación y el compromiso de nunca traicionar los principios transmitidos poniendo siempre la “Energía (KI) en el trabajo, la Lógica (RI) en la acción y el Corazón (SHIN) en las actitudes”.

Sólo de eso se trata. Nada más y nada menos.


por Ricardo De Mendoza Cabot

3º Dan - AKKKA

2010


Por qué KARATE DO?

Cuando me preguntan -¿Por qué Karate Do?, podría decir que:

... así estoy más cerca de mis hijos, que también lo practican, y de este modo tengo algo más que compartir con ellos (los amo Gabo y Nata);

...podría decir que me enorgullece que mi hijo, ya instructor, ahora me enseñe aquello que el aprendió en todos estos años;

...podría hacer referencia a lo importante que es encontrar un grupo de pertenencia y en particular referirme a la dicha que me causa compartir y conocer a todos y cada uno de mis compañeros de Dojo y en especial a Sensei Pablo Scurzi, quien me abrío las puertas de la escuela para que desde el fondo "tire piñas y patadas" y me vaya integrando de a poco al vasto universo del Karate Do (Sensei para mi usted es un Amigo verdadero);

...también podría hacer referencia a la importancia de realizar una actividad física que definitivamente ayuda a distender y relativizar las tensiones de la vida cotidiana;

...que al haberlo tomado como una disciplina sobre la que organizo mi día a día, puedo decir una filosofía de vida, aprendo a convivir con la violencia inherente de nuestra sociedad, canalizándola, conduciéndola de forma de ir descubriendo, paso a paso, que los miedos solo reciden en nuestras mentes.

Miro atrás, releo mis líneas y descubro que todas son reales y valederas.

Yo hago KARATE DO pues es el regalo que me hago a mi mismo y es el Camino (DO) que quiero para mi.



por Hugo Alejandro Castroman Kotrba
8º kyu - AKKKA
2010

martes, 27 de abril de 2010

Propiedad Privada


Todos aquellos que hemos transitado unas décadas por el mundo del Karate hemos vivido historias (en el mejor de los casos, las hemos oído) sobre maestros que entienden a sus alumnos como propiedad privada.

-¡Fulanito!, aquel no tiene nada que enseñarte…-

-¡Mengano, YO soy tu maestro, hacé lo que digo.-

Zutano, sino haces karate conmigo no vas a hacer karate con nadie!.- Etcétera, etcétera, etcétera.

Este criterio de pertenencia, que los occidentales hemos trastocado, originalmente nació en el sentimiento que los alumnos okinawenses profesaban por sus maestros y las enseñanzas que estos brindaban.

A finales del siglo XIX, principios XX, a ningún okinawense le resultaría extraño saber de algún practicante que entrenara en distintos dojo.

Muchos maestros compartían alumnos, sin que ello signifique internas o absurdos desplantes.

Los alumnos sentían tanto respeto por sus maestros, que los endiosaban y creaban fábulas místicas sobre sus poderes y destrezas. Esto generaba expectativas en otros estudiantes o habitantes de la aldea y los llevaba a movilizarse para conocer a aquel maravilloso Maestro que vivía a algunos kilómetros de oscuridad y barro.

Esto jamás transformó en “libertino” el aprendizaje del Karate es decir, el aprender de distintos maestros no hacía del alumno un paria, pues este jamás perdía el respeto y el amor por su primer Guía. Incluso en varias historias conocidas se observa que era el mismo Maestro quien, atento a las necesidades de su alumno, lo mandaba a entrenar con otro, pues entendía que se adaptaría mejor a tal o cual técnica que, según su criterio, otro maestro conocía mejor.

¡Qué GRANDEZA!!!!!

Poco a poco estos valores fueron mutando y hoy en día se prohíbe inclusive participar de torneos, seminarios, charlas, cenas, cafés, kermeses o congestiones de tránsito, con otro de los muchos respetados Maestros del Arte de Combate de la Isla de Okinawa. Y ¡guay! si se cruzan!!!!!!!. Saludarse en la vereda puede ser causal de destierro!!!!!.

No es menos cierto que esta caída en espiral devino de la comercialización del conocimiento. A los Maestros ya no les alcanzaba con que los alumnos cortaran su leña, barrieran sus jardines, trajeran el agua… Los tiempos cambiaban velozmente y quienes no se adaptaban desaparecían. Así cada alumno pasaba a representar solo una cuota del sustento monetario necesario e imprescindible… y claro, ya no sería tan fácil desprenderse de ESA cuota.

Cuidado. A no confundirse. No estoy criticando el giro económico del mundo ni las adaptaciones que fueron útiles para sobrevivir en él. Los Maestros de Karate Do empeñan muchas horas de su tiempo en perfeccionarse a si mismos y a sus alumnos y es por demás correcto que cobren por ello. Son trabajadores como tantos otros. Que disfruten de su profesión no los exime de tener necesidades que deban ser cubiertas. Y en nuestra era, su tiempo y conocimientos, se truecan por dinero.

Mi crítica va más allá. Está dirigida, no a los maestros que cobran una cuota, sino a los alumnos que asienten mansamente a que se les prohíba o escasee el conocimiento.

El alumno, sin embargo, es un ciudadano libre, con inquietudes y capacidades a desarrollar. No es un samurai obtuso dispuesto a dar su vida por su señor feudal, porque ni lo es, ni lo está sencillamente. No puede permitirse el lujo de no investigar su entorno o de conocer otras realidades y volver a elegir, si así fuera, a su Maestro original.Es cierto que existe en esto, una responsabilidad compartida, pero el maestro que prohíbe, es un maestro inseguro, temeroso de perder un alumno, conocedor quizás de sus limitaciones y preocupado por su sustento y si bien es triste, no se le puede acreditar culpa. Al menos no mucha.

El seito jamás debe permitirse hacerlo a escondidas de su mentor, pero si desea hacerlo, es decir: salir del cascarón y ver que hay más allá de las paredes de su dojo, debe animarse, debe hablarlo con su sensei y participar.

Si este devenir por distintos criterios técnicos y estéticos, le indicaran al alumno que existe otro camino, mejor para él, bienvenido sea y que lo siga con altura y dignidad. Sin lugar a dudas esto enaltece el nombre del Maestro originario y tarde o temprano el alumno perdido, se transformará en más alumnos que llegarán atraídos por las historias contadas y la evidente ausencia de egoísmos de quien enseña para educar.

Insisto, ésta crítica es para los alumnos que sienten inquietudes pero no obstante se sublevan a los temores de su sensei.

No es traición querer saber más, tener otras vivencias buscar otros saberes. Traición no es opinar distinto. No es reconocer las destrezas o conocimientos en tal o cual circunstancia técnica o intelectual de un maestro distinto al propio.

Traición es intentar desplazar al Maestro con excusas vanas. Traición es buscar a escondidas. Traición es comprometer al otro para luego dejarlo solo. Y desde ya la traición así entendida, es inapelable y denigrante.

Muchos de los “fracasos matrimoniales” del Karate distan tanto de la traición que sorprende la dureza de las posiciones de aquellos que optan por prohibir todo atisbo de interés por nuevas experiencias a los inocentes alumnos. ¿Será por aquello de quien se quema con leche ve a la vaca y llora….??

Tanto más sorprende la actitud pasiva de quien aprende, aceptando tales pautas de servilismo obsecuente.

El Karate Do evoluciona. Lo hace a un ritmo tan acelerado, que se ven los cambios de una generación a otra.

Vivimos la etapa del crecimiento interpersonal. Ya no hay lugar para crecimientos aislados. Para nuestros queridos Maestros fue difícil y sumamente limitante sostener el crecimiento personal a partir de una única mirada. Algunos pocos comprendieron la necesidad de conocimiento de sus alumnos y los estimularon para seguir capacitándose, pero la gran mayoría no contempló esto y quedó aislado, en la cálida ilusión de que su saber era el único legado válido de oriente.

Ese tiempo pasó, como pasa el agua que a veces da vida pero en general devasta. Hoy el Karate o se nucléa y se comparte o desaparece entre banderas erróneas y falsas premisas, confundido entre los restos de una inundación globalizadora.

El alumno no debe ser entendido como una propiedad. De no compartir sus experiencias, sus logros, sus saberes con otros, terminará cayendo en espiral en esa gran sopa de conocimientos confusos llamada Internet. Y de ahí… a la nada.

Por eso decimos que debemos aprovechar hoy las posibilidades de conocernos, consultarnos, practicar juntos distintos estilos, distintas escuelas, distintos conocimientos y tradiciones, para aprender de todos ellos y seguir creciendo en lo nuestro. Esto, no mella en lo más mínimo la identidad del Karate Do que se practique. Una de las leyes fundamentales del Arte de Combate sin Armas de la isla de Okinawa reza: Karate I Shin Den Shin (el Karate se aprende de corazón a corazón).

Participar de seminarios con otros maestros, de prácticas con amigos de otros estilos, de torneos de otras organizaciones, presenciar demostraciones de escuelas distintas a la propia, etc., no puede sino ser revitalizante, impulsador de nuevas energías que, sin duda serán aplicadas a lo nuestro.

El alumno que sigue acompañando al Maestro pese a conocer otras realidades, es un candidato verdadero para llevar la antorcha del conocimiento una generación más.

¿Qué logro más honorífico podemos desear como Maestros del Karate Do que encontrar entre nuestros alumnos a aquel que por elección propia y en conocimiento de otras verdades, sea capaz de transmitir los valores que le hemos enseñado?

Ahora, es evidente que estos valores no pueden ser estáticos. Deben tener la flexibilidad necesaria para ir adaptándose a los tiempos.

Cuando las tradiciones son una traba para el progreso, deben dejarse para los libros de historia. ¿Qué sería del Japón sin la Restauración Meiji? Y pese a los dolores que causó este profundo cambio, ¿alguien puede dudar del crecimiento exponencial al que se vio sometido desde, digamos…, la pérdida del chonmage? No pretendo discutir las bonanzas de este cambio, planteo que quienes intentan resistirse al tsunami temporal, pronto quedan como párrafos solitarios en olvidados libros de texto.

Hoy crecer está estrechamente vinculado al conocimiento académico y al saber informal.

El primero debe ir a buscarse a las Universidades, exigiendo que estas cumplan con la demanda de las nuevas ciencias. El segundo reside en los distintos dojo de Karate Do. No se los puede conocer a todos, es cierto, pero las Federaciones Provinciales democráticas y abiertas, son un bastión importante y representativo de este conocimiento informal. Participemos en ellas activamente. Allí, poco a poco, iremos presentando nuestras tradiciones, iremos comparando nuestras experiencias, iremos conociendo otras verdades, creceremos y ayudaremos a crecer y esto se dará sin renunciar a lo que somos y con el trabajo en equipo.

Jamás esta interacción puede resultar nociva para nuestras concepciones. Cuanto mucho servirá para actualizarnos y comparar, único modo de saber dónde nos encontramos.

Es nuestra responsabilidad unir el Karate Do. Pero NO en un pastiche homogéneo, donde todos hacen el mismo horrible Kata. Unir no significa Mezclar. Unir es tomarse de las manos y aprender que no se está solo. Aceptar en definitiva, que no tenemos el cinturón más largo que el de nadie.

Si no nos animamos nosotros mismos, habrá que darle el lugar a nuestros alumnos, eso favorecerá su aprendizaje y los preparará para afrontar la nueva era. Era, dónde, la 4º generación de Maestros de Karate Do, con algo de suerte y mucha medicina, seremos apenas espectadores silenciosos.

Lo que hagamos hoy definirá el mañana.

O nos unimos en falange y moderamos la horda de cambios, mezcolanza y faccionismo, (karate oficial, karate olímpico, karate okinawense, etc.) o sucumbimos al olvido y todo el esfuerzo de nuestros antepasados desaparece sin más confundido entre deportes coreanos y falsas verdades absolutas.

Un alumno no es propiedad privada. Es la garantía, la única garantía, de que nuestro trabajo no será olvidado. Y para eso habrá que abrirles los ojos.


Lic. Pablo Eduardo Scurzi

martes, 6 de abril de 2010

¿Karate Okinawense?, ¿acaso existe otro?


¿Karate Okinawense? ¿Qué, existe otro?

Solemos escuchar a ciertos imprudentes hablar de Karate Okinawense, …como si existiera alguna otra versión de este noble arte que tenga distinto origen.

TODO el Karate es okinawense, pues en esa pequeña región del Mar de China, la isla de Okinawa, nació casi como lo conocemos actualmente: el KARATE DO.

Tan cierto como esto, es la preeminente influencia que formó al Tote de los estilos de combate del Sur de China, con quien los habitantes de Okinawa tenían fuertes relaciones comerciales y políticas, inclusive después de la conquista japonesa sobre esas tierras en 1609.

Sin embargo se requirieron varios cientos de años para que el desarrollo de este arte de combate sin armas, poco a poco comenzara a tomar forma, separándose de los sistemas chinos, hasta que, a comienzos del siglo XX, algunos maestros viajaron al Japón y lo presentaron allí como un producto totalmente original, con relativo éxito.

Hablar de karate japonés es tan absurdo como hablar de karate argentino, karate uruguayo, karate polaco o karate ruso. Siempre y cuando no se esté haciendo referencia a la práctica de este arte okinawense en dichas regiones.

Pero todos sabemos que quienes hacen esta distinción están implícitamente, denostando al resto que no pertenece a dicho grupete.

Cuando aquellos que se llenan la boca hablando de que ellos practican karate japonés o por el contrario, señalan a los “otros” por hacer Karate Okinawense, no se están refieriendo a que viajan a Tokio lunes miércoles y viernes a entrenar dos horas y vuelven a sus casas en el Bajo Belgrano. No, están pretendiendo algo que simplemente no existe, ser los dueños de una verdad absoluta sobre lo que es o deja de ser el KARATE DO.

Para el resto de quienes practicamos con amor desde años esta actividad de belleza sin igual, debería sonarnos a insulto en boca de ignorantes, que nos pregunten si hacemos Karate okinawense… y no deberíamos permitirlo, haciéndoles ver que TODO el KARATE DO es de Okinawa.

La practica del Karate o Tote se daba en algunas aldeas de la pequeña isla de Okinawa, hoy prefectura del Japón desde mediados de 1600. Su impronta, protocolos e incluso tecnicismos pertenecían claramente a la idiosincrasia de los isleños que hablaban un dialecto llamado okinaguchi.

En aquellas épocas, antes de la primera guerra mundial, pocos okinawenses hablaban japonés fluído y muchos menos lo escribían. Solo los hijos de la nobleza y algunos afortunados descendientes de comerciantes poderosos, lo hacían de tal modo que al viajar al Japón, pocos se daban cuenta de su origen. No podemos dejar de lado la fuerte cultura segregacional que imperaba durante la era Meiji. Los pobladores de Okinawa, eran vistos con desprecio por los ciudadanos japoneses, como provincianos incultos y torpes.

Sin embargo el Tote o como se lo terminó conociendo en Japón: Karate, sería introducido por dos hombres estrechamente vinculados a la herencia de Okinawa. Efectivamente serían dos okinawenses quienes abrirían las puertas del Imperio del Sol Naciente al original Okinawa-te.

El primero fue Funakoshi Gichin, maestro de escuela, de familia de clase alta pero empobrecida, poco después Miyagi Chojun hijo mayor de comerciantes navieros.

Repito, por si aún los imprudentes siguen allí, Funakoshi era okinawense, hijo de un practicante de bojutsu okinawense asiduo a la bebida y nieto de Gifuko, erudito confusionista que enseñaba en el palacio de Shuri. Aprendió Tote de Azato e Itosu, que también eran okinawenses, y tuvo la suerte de aprender el idioma y la caligrafía japonesa al graduarse como maestro en 1888.

Pese a que el padre de Gichin Funakoshi había despilfarrado la riquezas ganadas por Gifuko, estos seguían perteneciendo a una familia de la clases Shizoku, y esto no es menor ya que allanó el camino del fundador del noble estilo Shotokan.

Por último y para que mi punto se sustente por sí solo, cito el prefacio del libro de Funakoshi, Karate-Do, Mi Camino: “Hace casi cuatro décadas que me propuse realizar lo que ahora considero un programa enormemente ambicioso: introducir entre el gran público japonés el complejo arte de Okinawa, o deporte, que ha venido a llamarse Karate-Do, ‘el camino del karate’. ”. (Funakoshi Gichin, Karate-Do mi camino, Ed. Kodansha Internacional ltd., Tokio – Japón).

De Miyagi Chojun sensei hablo extensamente en mi libro Historia del Karate y notas publicadas en http://www.akkka.com.ar/index.html por lo que obviaré más comentarios.

Entonces, amigos, no existe un KARATEDO que no sea okinawense. No existen karatekas de primera y karatekas de segunda, existe el KARATE.

Lamento que quienes piensen distinto se estén denigrando a si mismos. Pero más lamento por aquellos que comprenden lo que digo y pese a ello siguen atrapados en una burbuja de falsas premisas y difícil justificación.

Para todo el resto que ama el Karate, sea este Shotokan, Shorin Ryu, Goju Ryu o Uechi Ryu, etc., no permitamos que nos traten como “kelpers”. Somos los sostenedores de una tradición que surgió en una pequeña isla en el Pacífico y se difundió y evolucionó en el resto del mundo, volviendo a Okinawa muchas veces, mejor de cómo había salido.

Sintamos el orgullo de hacer KARATE DO.

Agrupémonos y discutamos el futuro del Karate Do, sin subirnos a ningún pedestal. Participemos en aquellas organizaciones provinciales, nacionales e internacionales que nos respeten por ser parte de esta cultura universal de infinitas partes, tan valiosas ellas como la sumatoria utópica de sus partes.

Y no creamos en las estupideces de moda, karate japonés, karate olímpico, karate oficial, karate de segunda, etc, etc, etc, pues simplemente solo existen en las mentes pasajeras de unos pocos que, por suerte, ya se están retirando.


Lic. Pablo E. Scurzi