martes, 27 de abril de 2010

Propiedad Privada


Todos aquellos que hemos transitado unas décadas por el mundo del Karate hemos vivido historias (en el mejor de los casos, las hemos oído) sobre maestros que entienden a sus alumnos como propiedad privada.

-¡Fulanito!, aquel no tiene nada que enseñarte…-

-¡Mengano, YO soy tu maestro, hacé lo que digo.-

Zutano, sino haces karate conmigo no vas a hacer karate con nadie!.- Etcétera, etcétera, etcétera.

Este criterio de pertenencia, que los occidentales hemos trastocado, originalmente nació en el sentimiento que los alumnos okinawenses profesaban por sus maestros y las enseñanzas que estos brindaban.

A finales del siglo XIX, principios XX, a ningún okinawense le resultaría extraño saber de algún practicante que entrenara en distintos dojo.

Muchos maestros compartían alumnos, sin que ello signifique internas o absurdos desplantes.

Los alumnos sentían tanto respeto por sus maestros, que los endiosaban y creaban fábulas místicas sobre sus poderes y destrezas. Esto generaba expectativas en otros estudiantes o habitantes de la aldea y los llevaba a movilizarse para conocer a aquel maravilloso Maestro que vivía a algunos kilómetros de oscuridad y barro.

Esto jamás transformó en “libertino” el aprendizaje del Karate es decir, el aprender de distintos maestros no hacía del alumno un paria, pues este jamás perdía el respeto y el amor por su primer Guía. Incluso en varias historias conocidas se observa que era el mismo Maestro quien, atento a las necesidades de su alumno, lo mandaba a entrenar con otro, pues entendía que se adaptaría mejor a tal o cual técnica que, según su criterio, otro maestro conocía mejor.

¡Qué GRANDEZA!!!!!

Poco a poco estos valores fueron mutando y hoy en día se prohíbe inclusive participar de torneos, seminarios, charlas, cenas, cafés, kermeses o congestiones de tránsito, con otro de los muchos respetados Maestros del Arte de Combate de la Isla de Okinawa. Y ¡guay! si se cruzan!!!!!!!. Saludarse en la vereda puede ser causal de destierro!!!!!.

No es menos cierto que esta caída en espiral devino de la comercialización del conocimiento. A los Maestros ya no les alcanzaba con que los alumnos cortaran su leña, barrieran sus jardines, trajeran el agua… Los tiempos cambiaban velozmente y quienes no se adaptaban desaparecían. Así cada alumno pasaba a representar solo una cuota del sustento monetario necesario e imprescindible… y claro, ya no sería tan fácil desprenderse de ESA cuota.

Cuidado. A no confundirse. No estoy criticando el giro económico del mundo ni las adaptaciones que fueron útiles para sobrevivir en él. Los Maestros de Karate Do empeñan muchas horas de su tiempo en perfeccionarse a si mismos y a sus alumnos y es por demás correcto que cobren por ello. Son trabajadores como tantos otros. Que disfruten de su profesión no los exime de tener necesidades que deban ser cubiertas. Y en nuestra era, su tiempo y conocimientos, se truecan por dinero.

Mi crítica va más allá. Está dirigida, no a los maestros que cobran una cuota, sino a los alumnos que asienten mansamente a que se les prohíba o escasee el conocimiento.

El alumno, sin embargo, es un ciudadano libre, con inquietudes y capacidades a desarrollar. No es un samurai obtuso dispuesto a dar su vida por su señor feudal, porque ni lo es, ni lo está sencillamente. No puede permitirse el lujo de no investigar su entorno o de conocer otras realidades y volver a elegir, si así fuera, a su Maestro original.Es cierto que existe en esto, una responsabilidad compartida, pero el maestro que prohíbe, es un maestro inseguro, temeroso de perder un alumno, conocedor quizás de sus limitaciones y preocupado por su sustento y si bien es triste, no se le puede acreditar culpa. Al menos no mucha.

El seito jamás debe permitirse hacerlo a escondidas de su mentor, pero si desea hacerlo, es decir: salir del cascarón y ver que hay más allá de las paredes de su dojo, debe animarse, debe hablarlo con su sensei y participar.

Si este devenir por distintos criterios técnicos y estéticos, le indicaran al alumno que existe otro camino, mejor para él, bienvenido sea y que lo siga con altura y dignidad. Sin lugar a dudas esto enaltece el nombre del Maestro originario y tarde o temprano el alumno perdido, se transformará en más alumnos que llegarán atraídos por las historias contadas y la evidente ausencia de egoísmos de quien enseña para educar.

Insisto, ésta crítica es para los alumnos que sienten inquietudes pero no obstante se sublevan a los temores de su sensei.

No es traición querer saber más, tener otras vivencias buscar otros saberes. Traición no es opinar distinto. No es reconocer las destrezas o conocimientos en tal o cual circunstancia técnica o intelectual de un maestro distinto al propio.

Traición es intentar desplazar al Maestro con excusas vanas. Traición es buscar a escondidas. Traición es comprometer al otro para luego dejarlo solo. Y desde ya la traición así entendida, es inapelable y denigrante.

Muchos de los “fracasos matrimoniales” del Karate distan tanto de la traición que sorprende la dureza de las posiciones de aquellos que optan por prohibir todo atisbo de interés por nuevas experiencias a los inocentes alumnos. ¿Será por aquello de quien se quema con leche ve a la vaca y llora….??

Tanto más sorprende la actitud pasiva de quien aprende, aceptando tales pautas de servilismo obsecuente.

El Karate Do evoluciona. Lo hace a un ritmo tan acelerado, que se ven los cambios de una generación a otra.

Vivimos la etapa del crecimiento interpersonal. Ya no hay lugar para crecimientos aislados. Para nuestros queridos Maestros fue difícil y sumamente limitante sostener el crecimiento personal a partir de una única mirada. Algunos pocos comprendieron la necesidad de conocimiento de sus alumnos y los estimularon para seguir capacitándose, pero la gran mayoría no contempló esto y quedó aislado, en la cálida ilusión de que su saber era el único legado válido de oriente.

Ese tiempo pasó, como pasa el agua que a veces da vida pero en general devasta. Hoy el Karate o se nucléa y se comparte o desaparece entre banderas erróneas y falsas premisas, confundido entre los restos de una inundación globalizadora.

El alumno no debe ser entendido como una propiedad. De no compartir sus experiencias, sus logros, sus saberes con otros, terminará cayendo en espiral en esa gran sopa de conocimientos confusos llamada Internet. Y de ahí… a la nada.

Por eso decimos que debemos aprovechar hoy las posibilidades de conocernos, consultarnos, practicar juntos distintos estilos, distintas escuelas, distintos conocimientos y tradiciones, para aprender de todos ellos y seguir creciendo en lo nuestro. Esto, no mella en lo más mínimo la identidad del Karate Do que se practique. Una de las leyes fundamentales del Arte de Combate sin Armas de la isla de Okinawa reza: Karate I Shin Den Shin (el Karate se aprende de corazón a corazón).

Participar de seminarios con otros maestros, de prácticas con amigos de otros estilos, de torneos de otras organizaciones, presenciar demostraciones de escuelas distintas a la propia, etc., no puede sino ser revitalizante, impulsador de nuevas energías que, sin duda serán aplicadas a lo nuestro.

El alumno que sigue acompañando al Maestro pese a conocer otras realidades, es un candidato verdadero para llevar la antorcha del conocimiento una generación más.

¿Qué logro más honorífico podemos desear como Maestros del Karate Do que encontrar entre nuestros alumnos a aquel que por elección propia y en conocimiento de otras verdades, sea capaz de transmitir los valores que le hemos enseñado?

Ahora, es evidente que estos valores no pueden ser estáticos. Deben tener la flexibilidad necesaria para ir adaptándose a los tiempos.

Cuando las tradiciones son una traba para el progreso, deben dejarse para los libros de historia. ¿Qué sería del Japón sin la Restauración Meiji? Y pese a los dolores que causó este profundo cambio, ¿alguien puede dudar del crecimiento exponencial al que se vio sometido desde, digamos…, la pérdida del chonmage? No pretendo discutir las bonanzas de este cambio, planteo que quienes intentan resistirse al tsunami temporal, pronto quedan como párrafos solitarios en olvidados libros de texto.

Hoy crecer está estrechamente vinculado al conocimiento académico y al saber informal.

El primero debe ir a buscarse a las Universidades, exigiendo que estas cumplan con la demanda de las nuevas ciencias. El segundo reside en los distintos dojo de Karate Do. No se los puede conocer a todos, es cierto, pero las Federaciones Provinciales democráticas y abiertas, son un bastión importante y representativo de este conocimiento informal. Participemos en ellas activamente. Allí, poco a poco, iremos presentando nuestras tradiciones, iremos comparando nuestras experiencias, iremos conociendo otras verdades, creceremos y ayudaremos a crecer y esto se dará sin renunciar a lo que somos y con el trabajo en equipo.

Jamás esta interacción puede resultar nociva para nuestras concepciones. Cuanto mucho servirá para actualizarnos y comparar, único modo de saber dónde nos encontramos.

Es nuestra responsabilidad unir el Karate Do. Pero NO en un pastiche homogéneo, donde todos hacen el mismo horrible Kata. Unir no significa Mezclar. Unir es tomarse de las manos y aprender que no se está solo. Aceptar en definitiva, que no tenemos el cinturón más largo que el de nadie.

Si no nos animamos nosotros mismos, habrá que darle el lugar a nuestros alumnos, eso favorecerá su aprendizaje y los preparará para afrontar la nueva era. Era, dónde, la 4º generación de Maestros de Karate Do, con algo de suerte y mucha medicina, seremos apenas espectadores silenciosos.

Lo que hagamos hoy definirá el mañana.

O nos unimos en falange y moderamos la horda de cambios, mezcolanza y faccionismo, (karate oficial, karate olímpico, karate okinawense, etc.) o sucumbimos al olvido y todo el esfuerzo de nuestros antepasados desaparece sin más confundido entre deportes coreanos y falsas verdades absolutas.

Un alumno no es propiedad privada. Es la garantía, la única garantía, de que nuestro trabajo no será olvidado. Y para eso habrá que abrirles los ojos.


Lic. Pablo Eduardo Scurzi

martes, 6 de abril de 2010

¿Karate Okinawense?, ¿acaso existe otro?


¿Karate Okinawense? ¿Qué, existe otro?

Solemos escuchar a ciertos imprudentes hablar de Karate Okinawense, …como si existiera alguna otra versión de este noble arte que tenga distinto origen.

TODO el Karate es okinawense, pues en esa pequeña región del Mar de China, la isla de Okinawa, nació casi como lo conocemos actualmente: el KARATE DO.

Tan cierto como esto, es la preeminente influencia que formó al Tote de los estilos de combate del Sur de China, con quien los habitantes de Okinawa tenían fuertes relaciones comerciales y políticas, inclusive después de la conquista japonesa sobre esas tierras en 1609.

Sin embargo se requirieron varios cientos de años para que el desarrollo de este arte de combate sin armas, poco a poco comenzara a tomar forma, separándose de los sistemas chinos, hasta que, a comienzos del siglo XX, algunos maestros viajaron al Japón y lo presentaron allí como un producto totalmente original, con relativo éxito.

Hablar de karate japonés es tan absurdo como hablar de karate argentino, karate uruguayo, karate polaco o karate ruso. Siempre y cuando no se esté haciendo referencia a la práctica de este arte okinawense en dichas regiones.

Pero todos sabemos que quienes hacen esta distinción están implícitamente, denostando al resto que no pertenece a dicho grupete.

Cuando aquellos que se llenan la boca hablando de que ellos practican karate japonés o por el contrario, señalan a los “otros” por hacer Karate Okinawense, no se están refieriendo a que viajan a Tokio lunes miércoles y viernes a entrenar dos horas y vuelven a sus casas en el Bajo Belgrano. No, están pretendiendo algo que simplemente no existe, ser los dueños de una verdad absoluta sobre lo que es o deja de ser el KARATE DO.

Para el resto de quienes practicamos con amor desde años esta actividad de belleza sin igual, debería sonarnos a insulto en boca de ignorantes, que nos pregunten si hacemos Karate okinawense… y no deberíamos permitirlo, haciéndoles ver que TODO el KARATE DO es de Okinawa.

La practica del Karate o Tote se daba en algunas aldeas de la pequeña isla de Okinawa, hoy prefectura del Japón desde mediados de 1600. Su impronta, protocolos e incluso tecnicismos pertenecían claramente a la idiosincrasia de los isleños que hablaban un dialecto llamado okinaguchi.

En aquellas épocas, antes de la primera guerra mundial, pocos okinawenses hablaban japonés fluído y muchos menos lo escribían. Solo los hijos de la nobleza y algunos afortunados descendientes de comerciantes poderosos, lo hacían de tal modo que al viajar al Japón, pocos se daban cuenta de su origen. No podemos dejar de lado la fuerte cultura segregacional que imperaba durante la era Meiji. Los pobladores de Okinawa, eran vistos con desprecio por los ciudadanos japoneses, como provincianos incultos y torpes.

Sin embargo el Tote o como se lo terminó conociendo en Japón: Karate, sería introducido por dos hombres estrechamente vinculados a la herencia de Okinawa. Efectivamente serían dos okinawenses quienes abrirían las puertas del Imperio del Sol Naciente al original Okinawa-te.

El primero fue Funakoshi Gichin, maestro de escuela, de familia de clase alta pero empobrecida, poco después Miyagi Chojun hijo mayor de comerciantes navieros.

Repito, por si aún los imprudentes siguen allí, Funakoshi era okinawense, hijo de un practicante de bojutsu okinawense asiduo a la bebida y nieto de Gifuko, erudito confusionista que enseñaba en el palacio de Shuri. Aprendió Tote de Azato e Itosu, que también eran okinawenses, y tuvo la suerte de aprender el idioma y la caligrafía japonesa al graduarse como maestro en 1888.

Pese a que el padre de Gichin Funakoshi había despilfarrado la riquezas ganadas por Gifuko, estos seguían perteneciendo a una familia de la clases Shizoku, y esto no es menor ya que allanó el camino del fundador del noble estilo Shotokan.

Por último y para que mi punto se sustente por sí solo, cito el prefacio del libro de Funakoshi, Karate-Do, Mi Camino: “Hace casi cuatro décadas que me propuse realizar lo que ahora considero un programa enormemente ambicioso: introducir entre el gran público japonés el complejo arte de Okinawa, o deporte, que ha venido a llamarse Karate-Do, ‘el camino del karate’. ”. (Funakoshi Gichin, Karate-Do mi camino, Ed. Kodansha Internacional ltd., Tokio – Japón).

De Miyagi Chojun sensei hablo extensamente en mi libro Historia del Karate y notas publicadas en http://www.akkka.com.ar/index.html por lo que obviaré más comentarios.

Entonces, amigos, no existe un KARATEDO que no sea okinawense. No existen karatekas de primera y karatekas de segunda, existe el KARATE.

Lamento que quienes piensen distinto se estén denigrando a si mismos. Pero más lamento por aquellos que comprenden lo que digo y pese a ello siguen atrapados en una burbuja de falsas premisas y difícil justificación.

Para todo el resto que ama el Karate, sea este Shotokan, Shorin Ryu, Goju Ryu o Uechi Ryu, etc., no permitamos que nos traten como “kelpers”. Somos los sostenedores de una tradición que surgió en una pequeña isla en el Pacífico y se difundió y evolucionó en el resto del mundo, volviendo a Okinawa muchas veces, mejor de cómo había salido.

Sintamos el orgullo de hacer KARATE DO.

Agrupémonos y discutamos el futuro del Karate Do, sin subirnos a ningún pedestal. Participemos en aquellas organizaciones provinciales, nacionales e internacionales que nos respeten por ser parte de esta cultura universal de infinitas partes, tan valiosas ellas como la sumatoria utópica de sus partes.

Y no creamos en las estupideces de moda, karate japonés, karate olímpico, karate oficial, karate de segunda, etc, etc, etc, pues simplemente solo existen en las mentes pasajeras de unos pocos que, por suerte, ya se están retirando.


Lic. Pablo E. Scurzi

viernes, 26 de marzo de 2010

¿Escuela de Policías o UNIVERSIDAD VUCETICH?


La educación y formación de los profesionales de la seguridad (policía, penitenciarios, vigiladores civiles) de la provincia de Buenos Aires no debería estar a cargo del mismo ministerio que se ocupa de definir las estrategias de seguridad y prevención del delito; del mismo modo que los Médicos y enfermeros de nuestros hospitales no son graduados por el Ministerio de Salud, ni el Ministerio de Economía se encarga de educar y formar a sus Contadores y banqueros.

La formación en seguridad, debe quedar en manos del máximo organismo regidor de los parámetros y políticas educativas: el MINISTERIO DE EDUCACIÓN de la provincia.

Es el Ministerio de Educación, quien está capacitado, para definir los aspectos formales, pedagógicos, institucionales y curriculares requeridos para asegurarle a la sociedad una capacitación planificada, organizada, digna y continuada en el tiempo, para aquellos que deberán afrontar la difícil tarea de brindar seguridad a la provincia, aprovechando al máximo la experiencia, instalaciones y recursos humanos que dicho ministerio ya tiene en funcionamiento en conjunto con el equipo de profesionales docentes vinculados a la seguridad quienes desde una Dirección de Educación Superior en Seguridad dependiente del nombrado ministerio, dirimirán, según las necesidades actuales, las incumbencias de las carreras secundarias con orientación (liceos), terciarias (tecnicaturas) y universitarias, según el alcance deseado.

La provincia de Buenos Aires requiere de una propuesta seria, dirigida a darle a las carreras en seguridad pública, un carácter similar a las demás carreras universitarias. Es decir, nuestra provincia debe asumir el compromiso de deshacer los “ghetos” educativos (como la actual escuela de policía), mal dirigidos, pésimamente presupuestados y vinculados a funcionarios de ocasión que improvisan mal al ritmo de las correrías que se viven en 2 y 51 o 6 y 35.

Por otro lado es evidente que la herencia recibida de docenas de gestiones truncas en una estructura como el Ministerio de Seguridad, que ha sido “fusible” de cuanta crisis hemos vivido en la provincia, ha causado un efecto devastador en quienes se deben adaptar continuamente a los cambiantes rumbos propuestos por las políticas de turno, por momentos extremistas, por momentos ausentes de interpretación posible y en general de carácter netamente mediático. Esto, entre otras cosas, ha dejado en los institutos y escuelas dedicadas a la formación en seguridad, planes de estudio anacrónicos, planteles docentes de dispares capacitaciones, anarquía académica y la sensación de que poco sentido tiene pretender mejoras si dentro de seis meses vendrá una nueva gestión a tirar por el piso todo lo anterior y plantarse como la “verdadera y única solución posible”.

Una propuesta racional, elevaría el rango de la escuela de Policías a UNIVERSIDAD, a partir de esto ofrecería una capacitación estructurada sobre los pilares indiscutibles del grupo de saberes requeridos por un Agente de Seguridad (Técnicas de Procedimiento, Defensa Personal Policial y Tiro), conjuntamente con una sólida formación en los aspectos típicos de la rama de las profesiones de índole Social. Esta nueva condición brindaría verdaderos niveles de excelencia académica, pues al fundarse la UNIVERSIDAD "Juan VUCETICH", la autarquía inherente de todo ámbito académico universitario, la libraría de los vaivenes políticos y de los funcionarios elegidos a "dedo".

Solo una Universidad le asegura al Estado Provincial, formar profesionales comprometidos, capacitándolos para el liderazgo y la toma de decisiones. Solo una Universidad autárquica es responsable de la calidad de sus egresados y para ello cuida al detalle la capacitación de su plantel docente, se democratiza y elige a su consejo académico y a sus decanos.

Es por esto que creo indispensable fundar una nueva estructura, de visión amplia y misión categórica, basada en los valores tradicionales del Liceo Policial, la Escuelade Policía de la Provincia de Buenos Aires y la Escueladel Servicio Penitenciario Bonaerense: el Honor, el Respeto, la capacitación permanente, la profesionalidad, la Ética y la vocación de Servicio.

Fundar la UNIVERSIDAD Juan VUCETICH, desvinculándola del Ministerio de Seguridad, dándole el grado de autarquía necesario para que funcionen como casas de altos estudios y no se vea mezcladas en los pormenores de políticas inmediatistas que poco tienen que ver con la formación de un profesional, comprometíendose en la formación de TODOS los agentes de seguridad ciudadana, ofreciendo carreras de pre-grado, grado y post-grado, es el desafío que los futuros líderes políticos de la provincia deberán asumir.

Mientras tanto deberemos soportar que una subsecretaría (donde quienes toman decisiones fueron elegidos según el capricho de algún amigo del ministro) tenga a su cargo la formación y capacitación de quienes quedarán a cargo de la seguridad de la Provincia, con los evidentes resultados que podemos observar hoy en día.

Lic. Pablo Eduardo Scurzi

Licenciado en Educación Física y Deportes de Combate (UAI)

Técnico Universitario en Artes de Combate (UNLZ)



miércoles, 10 de marzo de 2010

Con K de Krápulas!

El gobierno del ex presidente K volvió a tomarnos el pelo y a desafiar al congreso y a la justicia cuando su esposa, la “dirigenta impacienta”, en la apertura de Sesiones Ordinarias, dejó en claro que las reservas del Central son “suyas” y hace con ellas lo que quiere, cumple la ley si quiere, cierra el Congreso si quiere, etc.

Es evidente que los “K” son peligrosos aprendices del “innombrable” hoy senador en el olvido, Carlos Saúl Merdex, por lo que desde ahora en más, no estaría mal llamarlos los K de M.

No deja de sorprenderme, sin embargo, que todo este sainete haya devuelto a la escena política al mentor de los K, del que por suerte ya se habla poco (aunque se lo sigue sufriendo). -“…Quién me acaricia más la peluca se lleva mi voto.”- Parecía gritar Merdex, cada vez que un periodista se acercaba a preguntarle algo al club de golf dónde estaba gastando el dinero de los contribuyentes. Por suerte “M” (“M” de mafioso, muertovivo, miserable, mufa, maniqueísta, manipulador, mercenario, etc) está más cerca del arpa que de la guitarra. Sin embargo no debemos olvidarnos que este desgraciado, dueño de una fortuna incalculable en propiedades de nuestro país y que algún día pasarán a manos de un chilenito, ha dejado plantadas varias semillas de maldad, de las que ya se dejan ver malolientes brotes. Los K son una de las tantas.

El problema es que a estos Krápulas los estamos sufriendo ahora. AHORA!.

Hoy vemos como nos mienten, nos hacen trampas, nos roban, hacen grandes negocios a nuestras espaldas, lavan dinero, ningunean al congreso, pagan intereses usurarios a bancos de amigos presidentes petroleros… eso pasa HOY!. ¿Cómo no vamos a estar hartos de tanto toqueteo si desde 1989 en forma ininterrumpida, hemos sido vapuleados, ignorados, insultados, avasallados, robados, asesinados, desaparecidos, endeudados… Bien… ¿no es hora de pararlos?.

Claro que si!!!, Por eso el pueblo argentino les dijo BASTA y prefirió con su voto un Congreso de la Nación con un variado abanico político tal que, ya no volvería a ser la genuflexa escribanía de toda la etapa K.

Ahora el Congreso es un Poder Independiente. Sin embargo es un lugar un tanto inestable, debido a su ajustada composición y a los esfuerzos de los Krápulas para enfrentarlo y desestabilizarlo.

Es cierto que, aún muchos de los más grandes desgraciados sabandijas de la historia de la política nacional, siguen pululando por sus pasillos, pero por suerte se empiezan a hacer notar las voces de aquellos que han aprendido la lección. Los que vienen de abajo peleando incansablemente. Los que traen nuevas ideas y sobre todo un pasado honesto.

Como dijo un flamante senador por Córdoba, la oposición está unida por el espanto; no está mal que así sea en pos de un objetivo que trasciende lo personal. ¿O ustedes creen que los K si tuvieran que transar con el ex-presidiario o con el ex-gobernador puntano abducido por los marcianos, no lo harían?.

Ponerle riendas a esta yegua desbocada en pie de guerra que maniquea y miente impunemente desde los bloques del poder oficialista o desde cuanto palco público alcanza, es función del Congreso y del Poder Judicial. En su momento el campo la doblegó (quien mejor para domar una yegua, verdad?), pero se ve que es arisca. Habrá que volver a montarla hasta que entienda o se vaya.

Si el pueblo comienza a ver en el Congreso señales claras de transparencia, diálogo y una férrea decisión de hacerles pagar con sus bienes y su libertad a los corruptos, a los mentirosos, a los intolerantes, a los prepotentes, a los tramposos, a los “K” y a los “M”, entonces en el 2011 por ahí nos animamos y de un “urnazo” les damos el olivo a toda esta yunta de impresentables y repugnantes genuflexos que no hacen más que manchar con su presencia las bancas de las Cámaras.

Imaginemos un país sin Merdex, Cavallos, Duhaldes, Saas, Gioias, Capitaniches, Pichettos, Rossis, DeLaRuas, Morenos, Moyanos, D’elias, Contis, Yomas, etc… Un país así es posible. Solo debemos procurarnos llegar al 2011.

Señora “dirigenta intoleranta” déjenos llegar al 2011 eso nos dará la oportunidad de hacerla a un lado y quizás darle una perdida banca en diputados y olvidarnos de usted.

Mientras tanto sepa que: …los jueces no “defaultean”, los jueces le ponen límites a sus embates abusivos y faltos de ética. Quienes nos oponemos a sus patéticas políticas neoabsurdasliberales no generamos inflación, la inflación la generan sus malas acciones y decisiones. Las reservas son nuestros ahorros y NO son suyas y es ridículo usarlas para pagar deudas de dudoso origen. Nadie paga deudas dudosas con los ahorros de toda la vida. Sino pregúntele a su marido que con los dos millones de dólares que “ahorró” en cuatro años como presidente se compró un hotelcito para hacerlo producir, en vez de pagarles a los amigos que bancaron sus candidaturas testimonales.

Si usted supiera que los Jueces o sus esposas ponen precio a sus resoluciones, entonces denúncielos con nombre y apellido, caso contrario usted se transforma en CÓMPLICE.

Si usted aceptara que el INDEC es una vergüenza, entonces el riesgo país bajaría y la inflación no ridiculizaría más el salario de los laburantes de mi patria. Si deja de atacar a quienes no piensan como usted en el día a día, todo este escándalo que armó con ese cuento de los DNU sería historia y quedaría demostrada su incapacidad para administrar y ocupar el lugar que conduce su marido.

Ver nacer la república que soñaron nuestros héroes de 1810 no será posible a 200 años de aquella gesta. Habrá que esperar al menos al 2011. Cualquier vecino imprudente puede decirnos: “…esperaron 200 años, no van a poder esperar uno más”-. Si, quizás si. Pero no se olviden que se necesita mucho menos para morir de hambre, de impotencia, de dolor, de cansancio de ver como se llenan la boca pregonando que nos aumentaron un 8% la jubilación, mientras destruyen el poder adquisitivo de nuestro dinero en un 50% en el más hermético silencio.

A los ciudadanos de este noble país les pido que, no creamos en personas, no creamos en marcas, no creamos en marchitas pegadizas cuya letra causa risa al ser escuchada en quienes la cantan hoy.

Creamos en las IDEAS. Primero en nuestras IDEAS, y luego en las ideas de los otros. Del conjunto de nuestras ideas más la de los otros, seguramente saldrá una IDEA mayor y mejor.

Pero para esto habrá que empezar a leer más, a hablar más, a comprometerse más, a criticar más, …pero ante todo a ESCUCHAR más.

Espero que en estos días el Congreso de la Nación demuestre que está a la altura del PAIS que lo ha votado y que la mujer del ex presidente K asuma el rol de administrador que le corresponde …y deje las plumas, las pinturas y la guerra.

Escuchemos, debemos estar preparados por si quieren volver a hacernos trampa.


El árbol que hace Chst! (corresponsal exclusivo SHIN Actual)

viernes, 26 de febrero de 2010

EL IDIOMA y la mujer del ex-presidente

En español existen los participios activos como derivados verbales.

El participio activo del verbo atacar, es atacante, el de cantar, es cantante, el de existir, existente.

¿Cuál es el participio activo del verbo ser?: El participio activo del verbo ser, es “ente”.

El que es, el ente, tiene entidad.

Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad para ejercer aquella acción que expresa un verbo, se agrega al final de su raíz la terminación “ente”.

Por ejemplo:

Ø el que adolece: adolescente.

Ø el que sufre: sufriente.

Ø El que dirige: dirigente.

Ø Etc.

Por lo tanto, a la persona que preside, se le dice presidente, NO presidenta, y esto es independiente del sexo que tenga.

Se dice capilla ardiente, no ardienta.

Se dice estudiante, no estudianta.

Se dice paciente, no pacienta.

Existen aún muchas personas inocentes que llaman “Presidenta” a la mujer de Nestor Kirchner quizás porque creen que tiene la capacidad para realizar la acción que denota el verbo “presidir”. Inocentes o ingenuos, vaya uno a saber.

Para ellos vale esta buena historia:

"La presidenta era una estudianta adolescenta y poco pacienta, que quería ser eleganta, para que la nombraran representanta y además llegar a ser integranta independienta de la asamblea constituyenta. Ahora es la presidenta existenta en la Argentina sufrienta. Pero llegará un día en el que la veremos como lo que verdaderamente es: una dirigenta indecenta en una capilla ardienta por ahora inexistenta, pagando las cuentas junto a todos los corruptos liberales que la precedieron.

¡Qué mal Presidenta, política, dirigenta, que se ponga tan violenta con el pobre castellano, para quedarse contenta!"

... Mejor.... digámosle... “la mujer del presidente” y esperemos algún día poder decirle “la mujer del presidiario”.


El árbol que hace ¡Chst! (Corresponsal exclusiva para AKKKA)


¿Nos Comunicamos?


"El tiempo pasa, nos vamos poniendo tecnos", decía Luca, parafraseando a la Negra Sosa.

La verdad es, sin lugar a duda, que será solo la tecnología aquello que salve a la especie humana.
Y es por esto que le hacemos frente y nos vamos acostumbrando de a poco a su uso.

La necesidad de comunicación es una de las características de muchas (sino todas) las especies vivas de nuestro planeta.

El KARATEDO y el KOBUDO son dos formas de comunicación que le atañen exclusivamente a nuestra especie.

Fueron necesidad, se hicieron ARTE y hoy día se las entiende como CIENCIA. Y la ciencia es la madre de toda tecnología; luego podemos decir, a modo de silogismo aristotélico que el KARATEDO y el KOBUDO son tecnologías que el hombre a sabido comunicar, trascendiendo las centurias, aprendiendo y re-acomodando lo aprendido para mejorar, que en el ámbito de éstas especialidades de la guerra, significaba, ni más ni menos que: prevalecer.

Para prevalecer, hoy la tecnología nos permite comunicarnos rápida y efectivamente, a través de esta maravillosa herramienta que es SHIN Actual, el blog oficial de la Revista SHIN. Este nuevo medio de aproximarnos, no busca competir con nuestra querida SHIN Virtual, solo nos permite una llegada diaria, un desquite diario si se quiere; otra forma de comunicarnos de manera inmediata.

Inauguramos este Blog con la esperanza de llegar a todos ustedes para que en el día a día nos sigan viendo tal como somos, con nuestras opiniones, nuestras verdades, nuestros deseos, nuestros logros y fracasos, nuestros objetivos, nuestro saber y nuestra ignorancia.

Bienvenidos entonces y a participar, que participar también es comunicarse y en definitiva, comunicarse es y seguirá siendo: hacer KARATEDO.

Lic. Pablo Eduardo Scurzi sensei